Desde la primera capilla jesuita del siglo XVII hasta la única basílica menor de Asia Oriental, el catolicismo dejó una huella arquitectónica, espiritual e intelectual en China que persiste bajo la vigilancia del Partido Comunista.
El catolicismo en China —conocido en mandarín como 天主教 (Tiānzhǔ jiào, «Religión del Señor del Cielo»)— tiene una tradición que se extiende por más de mil trescientos años, desde las primeras misiones durante la cosmopolita dinastía Tang. Sin embargo, fue durante la dinastía Ming cuando la presencia cristiana adquirió su forma más duradera, impulsada por la figura que más ha marcado la historia de la Iglesia en suelo chino: el jesuita italiano Matteo Ricci.
Matteo Ricci: el puente entre dos civilizaciones
Matteo Ricci (Macerata, 1552 – Pekín, 1610) fue misionero jesuita, matemático y cartógrafo. El 17 de diciembre de 2022, el Papa Francisco le concedió el título de Venerable. Su método evangelizador fue radicalmente diferente al de otros misioneros de su época: en lugar de imponer la cultura europea, se vistió como un letrado confuciano, aprendió chino clásico y dialogó en términos filosóficos con la élite intelectual imperial.

En virtud de un decreto imperial, en 1601 fue aceptado en la Ciudad Prohibida como embajador de Europa, siendo el primer misionero occidental invitado a la corte del emperador Wanli. Sus regalos —relojes mecánicos, un clavicordio, mapas y una pintura de la Virgen— fascinaron al emperador, quien le otorgó permiso para residir en Beijing y construir una iglesia. En 1601, Ricci y su compañero Michele Ruggieri publicaron el primer libro cristiano en chino, presentando la fe en términos comprensibles para la cultura local.
Nantang: la iglesia más antigua de Beijing
La Catedral de la Inmaculada Concepción, también conocida como Iglesia Xuanwumen o Iglesia del Sur (Nantang), es la iglesia católica más antigua de Beijing. Fue construida en 1605 durante la dinastía Ming, cuando el emperador Wanli le permitió a Ricci erigir una pequeña capilla junto a la puerta de la ciudad Xuanwumen.

La iglesia se amplió y se convirtió en catedral en 1690, cuando Beijing recibió su primer obispo católico. El edificio actual —con arquitectura barroca y elementos chinos— es el cuarto templo construido en ese sitio, ya que los anteriores fueron destruidos en distintas convulsiones históricas, incluyendo la rebelión de los Bóxers en 1900. En octubre de 2025, la diócesis de Beijing celebró el 420° aniversario de su fundación.
Beitang: la catedral del Norte y el regalo del emperador Kangxi
La Iglesia del Salvador, conocida coloquialmente como Beitang (Iglesia del Norte), se encuentra en el distrito de Xicheng de Pekín y es una de las iglesias más ornamentadas y magníficas de la capital china.
Fue establecida originalmente por los jesuitas en 1703 en terrenos otorgados por el emperador Kangxi de la dinastía Qing, tras su recuperación de una enfermedad gracias a los conocimientos médicos de los padres Jean-François Gerbillon y Joachim Bouvet. En señal de gratitud, el propio Kangxi escribió a mano la placa caligráfica que denominó al templo «Iglesia del Salvador».

La actual catedral neogótica, con su elaborada fachada de mármol gris, fue construida en 1890 bajo la dirección del misionero lazarista Obispo Pierre-Marie-Alphonse Favier, y se sitúa en un terreno espacioso rodeado de pinos, robles y dos pabellones chinos.
Durante la rebelión de los Bóxers, la Beitang fue sitiada por unos diez mil combatientes entre junio y agosto de 1900, convirtiéndose en uno de los episodios más dramáticos de la historia del catolicismo en China.
Dongtang: fe en el corazón comercial de Beijing
La Iglesia de San José, también conocida como Dongtang (Catedral del Este) o Iglesia de Wangfujing, es la segunda iglesia católica más antigua de Beijing. Fue construida en 1655 por misioneros jesuitas en un terreno donado por el emperador Shunzhi de la dinastía Qing.
La estructura actual fue reconstruida en 1904 en estilo barroco europeo con sutiles influencias arquitectónicas chinas, tras la destrucción de la iglesia original durante la Rebelión de los Bóxers.

Su llamativa fachada de ladrillo rojo, coronada por una alta cruz y flanqueada por campanarios, la distingue entre los edificios de la céntrica calle Wangfujing. Ubicada a pasos de la Ciudad Prohibida y Tiananmén, celebra misas diarias en mandarín y recibe tanto a feligreses locales como a visitantes internacionales.
She Shan: la única basílica menor de China
En las afueras de Shanghái, sobre una colina rodeada de bosque de bambú en el distrito de Songjiang, se levanta el templo católico más importante del país. La Basílica de Nuestra Señora de She Shan es el santuario católico más importante de China y uno de los principales lugares de peregrinación cristiana de Asia.
La primera iglesia en esa colina fue construida en 1863 por misioneros jesuitas. El 24 de mayo de 1871, el obispo de Shanghái, Mons. Languillat, colocó la primera piedra de la basílica en presencia de más de 6.000 personas y la consagró a María, Auxiliadora de los cristianos.

En 1925 se inició la reconstrucción del templo, que había resultado insuficiente ante la afluencia de peregrinos. La nueva basílica fue terminada en 1935, y en 1942 el Papa Pío XII le otorgó la dignidad de Basílica menor, siendo el primer y único templo católico en China en ostentar esa distinción papal. La basílica tiene planta de cruz latina, con unos 56 metros de largo y 25 de ancho, un campanario de 38 metros y un altar de mármol con incrustaciones de jade y oro, con capacidad para unos 3.000 fieles. El Papa Benedicto XVI instituyó el 24 de mayo como Día de Oración por la Iglesia en China con referencia explícita al santuario de She Shan, iniciativa que el Papa Francisco ha mantenido cada año.
Fe bajo el radar del Estado
Actualmente hay en China unos 14 millones de católicos según estadísticas de la Santa Sede, distribuidos en 147 circunscripciones eclesiásticas, 75 de las cuales están activas tras las negociaciones diplomáticas entre el Vaticano y Beijing.
El acuerdo provisorio sobre nombramiento de obispos fue firmado en Pekín el 22 de septiembre de 2018 entre la Santa Sede y Beijing, aunque su implementación sigue siendo objeto de tensiones, lo cual es esperable considerando que el chino es un Estado oficialmente ateo. La Asociación Patriótica Católica China sigue existiendo como organismo estatal que supervisa la actividad católica en ese país. El acuerdo no la disuelve ni cambia su naturaleza: por el contrario, se sostiene como intermediaria entre el PCCh y la Iglesia.
Más allá de esto, las iglesias más emblemáticas de China no son solo monumentos arquitectónicos: son el testimonio físico de siglos de diálogo, resistencia y adaptación cultural.
Desde la capilla que Matteo Ricci construyó en 1605 junto a la Puerta Xuanwumen hasta la basílica que corona la colina de She Shan, la presencia cristiana en China continúa siendo, como la definió Benedicto XVI, «un misterio vivo».

