Donald Trump visita China, consolidando el bilateralismo

Se acerca el Mundial de Fútbol, el evento deportivo más importante del año y Estados Unidos uno de los países sede de la competencia deportiva busca apoyo en China para pacificar los mercados y reducir la inflación global que impacta principalmente a las dos economías más grandes del mundo. Al mantenerse aún encendidas las llamas de la guerra en Medio Oriente, Washington busca en Pekín el apoyo necesario y urgente para que, Irán – Estado parte del grupo BRICS – facilite el comercio marítimo por el estrecho de Ormuz e incida con la teocracia iraní un cese al fuego.

En ese conjunto de necesidades las próximas elecciones de medio término en Estados Unidos han impulsado al mandatario norteamericano a viajar a China con el fin de acelerar las negociaciones directas con su homólogo chino.

La sorpresa de la comitiva que acompañó al presidente Donald Trump se encontró la plana mayor de la tecnocracia norteamericana, esto es, los pesos pesados de la tecnología e inteligencia artificial. Aunque suscribir acuerdos a gran escala en menos de dos días compromete semanas y meses de negociación sí trascendió la compra por parte de China de 200 aviones Boeing modelos 777, 737 MAX, motores General Electric y soja.

En cuanto a futuras compras mutuas no se conocieron detalles, pero abre la puerta para que, a través del primer acercamiento directo durante el encuentro bilateral se materialicen a corto plazo. De acuerdo a las declaraciones del líder chino Xi Jinping, la visita del presidente Trump apertura un «nuevo capítulo en las relaciones entre ambas naciones [superpotencias mundiales]». A renglón seguido la catalogó como «la mejor relación bilateral del mundo»; algo que puede causar celos e incomodidad en el Kremlin al desplazar la preferencia en favor del presidente norteamericano.

Ambos mandatarios no se ahorraron elogios y han coincidido en intereses mutuos en favor de la paz, estabilidad estratégica, la cooperación y el respeto mutuo. El bien de ambos es bueno para el mundo; el éxito de uno, es el éxito del otro, señalaron; que no son rivales, sino socios y que le apuestan a la cooperación más no a la confrontación, en lo retórico, pero en la praxis son rivales sistémicos. Ante el evento de mantenerse las buenas intenciones se ratificaría que los puentes comerciales y las prácticas de comercio justo limitarían el inicio de guerras. Recordamos la frase: «Si los productos y las materias primas cruzan, los soldados no lo harán».

Aunque aún se mantiene la imposición de aranceles la estrecha dependencia recíproca empuja a que Washington y Pekín limen asperezas y convivan en un nuevo orden mundial marcado por la disputa bipolar, pero teniendo como contexto la dinámica del control de sus respectivas áreas – zonas de influencia.

En ese marco, el «asunto Taiwán» para China será recuperada en su totalidad «por las buenas [negociación, entrega voluntaria] o por las malas [empleo del uso de la fuerza]». En la primera condición China aspira hacerlo hasta antes del año 2029 y/o hasta 2049, año en el que se conmemorará el centenario de la Revolución de Mao – acto simbólico que China no dejará pasar por alto; para ello ya planifican este particular. Cabe mencionar que para lograr aquello debe medir sus capacidades, ponerlas a prueba en un combate bélico con Taiwán, pero sobre todo tener la certeza de haber superado en tecnología y equipamiento militar a Estados Unidos. ¿Por qué viene a colación este particular? El hecho del apoyo que Estados Unidos provee a Taiwán para su defensa. Días atrás el Congreso norteamericano aprobó la venta de armas a Taipei por más de 11 mil millones de dólares, algo que notablemente no cuadra con el objetivo histórico [ambigüedad estratégica] de mantener el statu quo de Taiwán. Dicho statu quo algún día debe acabar y al menos eso podemos colegir de las declaraciones y decisiones que Pekín ha trazado para el efecto.

Más allá de las líneas rojas en torno a la reunificación de Taiwán a China, Pekín ha accedido a recibir a Trump debido a que su Proyecto de la Nueva Ruta de Seda está siendo afectada por la guerra en Irán y los conatos de incendio en todo Medio Oriente. Sus cadenas de suministro que usan la vía marítima que atraviesa el Estrecho de Ormuz ralentiza su desarrollo y busca otras vías marítimas más costosas ya sea por el sur de África o por la Ruta del Norte (Ártico).

El líder chino ha reiterado que, lo que beneficia a China beneficia a Estados Unidos y por consecuencia al mundo. Con ello podemos inferir que, lo que perjudica a uno de ellos perjudica al otro y por consecuencia al mundo.

En ese contexto, ambas superpotencias mundiales están obligadas a conversar y negociar y, [puertas adentro] diseñar el orden mundial que más les favorece dentro de una disputa geopolítica donde el resto del mundo sigue el ritmo de sus economías.

Los precios altos del barril de petróleo [$120], la inflación, la recesión derivada no sólo en estos dos meses de guerra en Oriente Medio se remonta a las consecuencias en los mercados globales de la guerra en el este de Europa que, luego de 4 años de conflicto bélico no tiene perspectivas a corto plazo de su solución. En su momento la directora del Fondo Monetario Internacional FMI Kristalina Georgieva manifestó que, «Un tercio del mundo entrará en recesión, una paulatina desaceleración de la economía mundial entre ellas, Estados Unidos, China y la Unión Europea. Se prevé el desacoplamiento de la economía y fragmentación global». (Fuente: Libro «Realpolitik. El orden mundial detrás del conflicto en el este de Ucrania», autor Pablo Barragán Ordóñez, Planeta, 2023).

En esa dinámica del reequilibrio de fuerzas marcada por guerras regionales con impacto globalizador ambas superpotencias buscan delinear el nuevo paradigma de las relaciones internacionales, esto es, el orden mundial en función del control y ampliación de sus zonas de influencia. En el ámbito comercial Estados Unidos puede ofrecer acceso a tecnología, capital y granos mientras que China puede ofrecer acceso a su mercado, sus cadenas de manufactura y sus tierras raras. Como estadística China tiene una población de 1.400 millones de habitantes y Estados Unidos 400 millones de habitantes, aproximadamente.

Comitiva presidencial a Pekín

En la visita de Estado de Estados Unidos a China trascendió el acompañamiento de más de una docena de CEOs de las empresas estadounidenses más valiosas del mundo con una capitalización bursátil combinada que supera los 15 billones de dólares. Entre ellas, se encuentran:

1.- Elon Musk — Tesla y SpaceX. Su fábrica Gigafactory de Shanghái es la más productiva de Tesla a nivel global: en el primer trimestre de 2026 entregó un 23,5% más vehículos que el año anterior, representando cerca del 60% de las entregas totales de la compañía en ese período.

2.- Jensen Huang — Nvidia. Considerada la empresa más valiosa del mundo, con una capitalización de mercado de 5,3 billones de dólares. La empresa tiene restricciones de exportación impuestas por Washington para vender a China sus chips más avanzados.

3.- Tim Cook — Apple. China es su principal centro de manufactura y uno de sus tres mercados más grandes del mundo. Su principal competidor Huawei.

4.- Larry Fink — BlackRock. El mayor gestor de activos del mundo —con más de 10 billones de dólares bajo administración. ¿Su principal interés? La apertura del mercado de capitales chinos a la inversión extranjera.

5.- Stephen Schwarzman — Blackstone. Mayor fondo de capital privado del mundo con activos bajo gestión que superan el billón de dólares. Adicionalmente, Schwarzman es el fundador del Schwarzman Scholars, un programa de becas en la Universidad Tsinghua de Beijing que formó a cientos de estudiantes internacionales en relaciones sino-estadounidenses.

6.- David Solomon — Goldman Sachs. Banco de inversión más influyente del mundo, procesa los flujos de capital entre las dos economías más grandes del planeta.

7.- Jane Fraser — Citigroup. Opera en China desde 1902 y procesa transacciones del comercio bilateral. Fraser es la primera mujer en liderar un banco de Wall Street de primer nivel.

8.- Kelly Ortberg — Boeing. China es el mayor mercado de Boeing fuera de Estados Unidos, con más de 1.400 aviones en servicio y cientos de pedidos pendientes debido a las recientes tensiones comerciales. En el encuentro bilateral se conoció la propuesta de compra de 200 aviones Boeing.

9.- Cristiano Amon — Qualcomm. Mayor fabricante de chips para móviles del mundo. Genera el 60% de sus ingresos en China, donde sus chips equipan a prácticamente todos los smartphones Android vendidos en el país.

10.- Sanjay Mehrotra — Micron. Mayor fabricante de chips de memoria de Estados Unidos.

11.- Larry Culp — General Electric Aerospace. Fabrica los motores que impulsan a una parte significativa de la flota aérea china y tiene alianzas estratégicas con empresas estatales chinas para la producción local de componentes.

12.- Brian Sikes — Cargill. Mayor exportador privado de granos de Estados Unidos con un 15% de participación en exportaciones en el sector de la soja. En el encuentro bilateral se conoció de la intención de China de aumentar la compra de soja estadounidense.

13.- Dina Powell McCormick — Meta. Facebook, Instagram y WhatsApp están bloqueados en el país desde hace años. La empresa tiene intereses en el mercado de publicidad digital global que se articulan con anunciantes chinos que operan fuera del país.

14.- Chuck Robbins — Cisco y los menores de la delegación. La mayor empresa de equipos de redes del mundo. Cisco fue excluida de contratos gubernamentales chinos por razones de seguridad, una situación que la empresa busca revertir. Según Laobaixing junto a Robbins viajan también Jim Anderson, CEO de Coherent —empresa especializada en componentes fotónicos y semiconductores compuestos— y ejecutivos de Mastercard, Visa e Illumina, cuyos nombres no fueron confirmados individualmente por la Casa Blanca. (Fuente: Laobaixing, «Quiénes son los CEOs que viajaron con Trump a China y qué quieren de Xi Jinping». 13.05/2026).

La historia está de regreso

En una de las declaraciones oficiales del presidente chino Xi Jinping sorprendió el haberse remontado a la historia y recordar la primera visita de un presidente de Estados Unidos a China el 21 – 28 de febrero de 1972. En su momento, el presidente republicano Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger abrieron el camino para el inicio de las relaciones entre ambos países mediante gestiones diplomáticas directas.

Para Washington fue imprescindible tender puentes con el gigante asiático en función del resquebrajamiento de las relaciones entre Pekín y Moscú, que las pudo explotar el país norteamericano ya que el momento histórico de la época estaba marcada por la disputa bipolar entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Cincuenta y cuatro años después el reemplazo de roles es evidente, China se enfrenta con Estados Unidos en el tablero geopolítico global. Cabe mencionar que el «Gran Salto» – Crecimiento exponencial de China en este periodo de tiempo lo transformó de un país agrícola y atrasado en una superpotencia mundial matizado por el control estatal y con una economía de libre mercado: Un Estado con dos sistemas. En esa línea se debe agregar la importancia del ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio en 2001.

Taiwán – Proyecto de la Nueva Ruta de la Seda

Conforme lo sostengo, el conflicto bélico más altamente probable será la reunificación de Taiwán a China. Pese a las declaraciones de ambos gobiernos en el marco de la visita de Estado del presidente Donald Trump a Pekín, el Congreso norteamericano aprobó un paquete de venta de armas por 11 mil millones de dólares a Taiwán, a suspenderse hasta noviembre 2026 debido a la visita antes mencionada: un respiro para los tambores de guerra que suenan en el Pacífico.

En ese contexto, la nomenclatura china sortea el impacto sobre el Proyecto de la Nueva Ruta de la Seda – Proyecto comercial y político más importante de China a escala global. Taiwán es por lejos el primer productor y exportador mundial de los microprocesadores o nanochips en un 85% del comercio total. Ante el inminente conflicto bélico y de reunificar China la provincia rebelde de Taiwán cabe preguntarnos, ¿Cómo se solventarán las compras de los microprocesadores? ¿Será China la que monopolice el mercado mundial? ¿Lo permitirá Estados Unidos? ¿Estados Unidos saldrá en defensa de Taiwán y en consecuencia se enfrentarán Estados Unidos y China desatando una guerra en el Pacífico? ¿Ante el evento de una victoria contundente por Estados Unidos sobre China, recuperará Washington la hegemonía mundial al igual que, en la década de 1980-1990 cuando cayó el muro de Berlín dando paso a la desintegración de la Unión Soviética?

Declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio

El rostro de la diplomacia norteamericana el hispanoamericano Marco Rubio aporta mucha información concreta con respecto a la disputa sistémica entre Estados Unidos y China, a raíz del majestuoso encuentro bilateral.

Un dato curioso es que, pese a haber sido sancionado por China cuando era senador se le permitió el ingreso a China, según se afirma, habiéndole cambiado el nombre por sus declaraciones sobre los abusos a los derechos humanos.

El secretario Rubio ha señalado que, ambas naciones tienen intereses comunes, entre ellos: prevenir guerras, mantener la paz, la economía y paz global. Sin embargo, cada uno debe enfocarse en sus propios intereses nacionales y que, los planes de China están en contra de los de Estados Unidos. Indica que, no cabe duda que, China continuará creciendo y que «sería irresponsable para nosotros no tener un diálogo con ellos».

Actualmente China produce el 80% de las tierras raras a nivel mundial. Al efecto, el secretario de Estado estadounidense afirma que, no se debe depender de ningún país. Agrega que, la aspiración de Estados Unidos es que las industrias regresen al país; se lo reindustrialice. Además, fue enfático en manifestar que, el comercio, la tecnología, la IA china es originaria de Estados Unidos.

En cuanto a Irán expuso que, China se opone a la militarización de Irán – Estrecho de Ormuz y al hecho de tener que pagar a Irán por el derecho de tránsito por aguas internacionales uso de vías marítimas que benefician al comercio del mundo; aspecto con el cual coinciden con Estados Unidos.

En lo referente a la intención de Teherán de fabricar su bomba atómica, el presidente norteamericano Donald Trump señaló a su regreso a Washington que: «Nadie quiere que Irán tenga una bomba atómica [ni China, ni Rusia]».

Caso: Venezuela – Cuba

Otros asuntos que fueron motivo de interés luego del encuentro entre ambos líderes mundiales en Pekín fue: Venezuela y Cuba. Sobre Venezuela el secretario de Estado indicó que, el dinero del petróleo se canaliza en un banco en Nueva York y que, de ahí se paga en Venezuela a los servidores públicos. Con ello se demostraría un control y administración remota desde Estados Unidos.

En cuanto a Cuba expuso que, «la gente come de la basura» debido a la debacle política-económica que representa la dictadura del partido comunista. Frente al plan concerniente al envío de ayuda humanitaria a La Habana por 100 millones de ayuda, Washington desea canalizarlo a través de Organizaciones No Gubernamentales, más no por el gobierno a fin de que no la roben o de lo cual saquen beneficios políticos. El funcionario de Estado resaltó el potencial que tiene la isla en minerales, turismo y agricultura y que, para el Departamento de Estado norteamericano es de su interés la liberación de Cuba.

Finalmente, se manifestó brevemente sobre la posibilidad de que Estados Unidos formule cargos contra el ex dictador Raúl Castro. De cumplirse y concretarse dicha situación se abrirían las puertas para que se proceda a través de una operación militar especial, igual que la venezolana para la captura de Maduro, con el requerimiento del Departamento de Justicia para que se proceda con su captura en Cuba y se lo traslade a Estados Unidos. Al parecer la reciente visita del director de la CIA a La Habana podría dar luces sobre la colaboración eficaz y recompensa económica para al fin liberar Cuba de la dictadura comunista que lleva en el poder 67 años.

Conclusiones

La visita del presidente norteamericano Donald Trump a China se la podría catalogar como exitosa ya que abre los canales diplomáticos directos entre ambas naciones, las cuales pese a disentir en aspectos relacionados a sus perspectivas de seguridad nacional y estabilidad estratégica global conservan intereses comunes que benefician a la paz y comercio mundial. En esa medida el hecho de que Irán forme parte del BRICS, organización intergubernamental que fomenta la multipolaridad en la cual China es socio fundador, puede ser usada como plataforma política para que Irán ceda en las pretensiones norteamericanas y garantice el comercio por la ruta marítima a través del Estrecho de Ormuz.

Para Estados Unidos se ha constituido en una línea roja el hecho de que Irán construya su bomba atómica algo de lo que se ha expuesto desde Estados Unidos, es un riesgo incluso para China y Rusia. Siendo este el motivo principal para la operación militar especial que lleva a cabo Estados Unidos e Israel en Irán, el contribuyente americano está demostrando sacrificio reflejado en sus ajustados gastos en estos dos meses de conflicto bélico. Conforme lo sostiene el presidente Trump, su decisión de actuar militarmente sobre Irán mitiga riesgos más graves a la seguridad mundial en lo posterior.

En la compleja disputa bipolar entre las dos economías más fuertes del mundo, la estadounidense y la china, cabe mencionar que, el gigante asiático es el mayor socio comercial de mayoría de países del mundo; de ahí el desafío para el gobierno estadounidense de recuperar los espacios de poder que ha venido ocupando China con mayor ímpetu desde su ingreso a la Organización Mundial de Comercio en 2001.

En las perspectivas bélicas en el corto y mediano plazo en relación a la reunificación de Taiwán por parte de China, preveo que muy pronto terminará la ambigüedad estratégica [limbo legal] post 1949 – 1973 y se definirá para la posteridad: a) La victoria de Estados Unidos sobre China ó b) La reunificación total de China con el debilitamiento de la Armada norteamericana en el Pacífico.

Es evidente que, desde la visita en 1972 del presidente norteamericano Richard Nixon y el secretario de Estado Henry Kissinger, Estados Unidos no se permitirá perder esa probable guerra y desvanecer la contención que se ha impuesto a China con respecto a la planificada reunificación de Taiwán. Del otro lado del tablero geopolítico está China que la reclama históricamente como suya. En ese marco, y ante los preparativos de guerra ¿Estados Unidos destinará armamento a Taiwán para su defensa? ¿Cuándo lo hará en función del calendario electoral en Estados Unidos? ¿Impulsará Estados Unidos la industria de los microprocesadores en su territorio o con sus aliados en Europa para competir con China? Es evidente que la disputa geopolítica entre ambas naciones está matizada por el control de las tierras raras, microprocesadores, petróleo, gas natural e inteligencia artificial, en suma, por la hegemonía mundial.

Es necesario puntualizar que, en la esfera internacional el multilateralismo está cediendo al bilateralismo y con el reequilibrio de fuerzas de las superpotencias en razón de sus zonas de influencia. Asimismo, se estaría priorizando los contratos de venta de insumos sobre la difusión del idealismo y valores que pregonan cada Estado.

Por el momento corresponde esperar los efectos de los pañitos húmedos que tanto China como Estados Unidos se han prodigado mutuamente en la reciente visita de Estado de Donald Trump a Pekín.

 

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