Tras un fin de la temporada de lluvias inusualmente tardío en Japón, el noreste asiático atraviesa semanas de temperaturas récord, alertas por golpe de calor y noches tropicales sin precedentes.
La ola de calor que se instaló sobre Asia Oriental desde junio sigue escalando. En Japón, la temporada de lluvias terminó en regiones como Tokio y Nagoya con más de tres semanas de retraso respecto del año anterior, y la capital registró su primer día «extremadamente caluroso» del año con 35 °C, mientras Koshu, en la prefectura de Yamanashi, alcanzaba 39,4 °C. Más de 250 de los 914 puntos de observación del país superaron los 35 °C en una sola jornada.
Desde entonces, el escenario se agravó. La Agencia Meteorológica de Japón emitió el 2 de julio una alerta temprana por calor extremo de un nivel que ocurre aproximadamente una vez cada diez años, con temperaturas muy por encima de lo normal en Hokkaido, Tohoku, Hokuriku, Kinki y Tokai. El fenómeno ya dejó marcas: Dazaifu, en la prefectura de Fukuoka, igualó su récord histórico con 39,3 °C, mientras Hita llegó a 38,3 °C y Kurume a 38,1 °C.
La intensidad del calor es tal que este año se incorporó al vocabulario meteorológico japonés el término kokushobi («día cruelmente caluroso») para jornadas de 40 °C o más. El contexto es elocuente: el verano de 2025 fue el más caluroso desde que comenzaron los registros en 1898, con 2,36 °C por encima de lo normal, y para 2026 se prevén nuevamente temperaturas superiores a la media en todo el país.

En Corea del Sur, el castigo llega también de noche. Seúl e Incheon registraron mínimas de 27,6 °C, las más altas para mediados de julio desde el inicio de las observaciones meteorológicas modernas en 1907 y 1904, respectivamente, con noches tropicales en casi todo el país y récords adicionales en Cheongju, Hongseong, Changwon y Yeosu.
La intensidad del calor es tal que este año se incorporó al vocabulario meteorológico japonés el término kokushobi («día cruelmente caluroso») para jornadas de 40 °C o más.
China enfrenta un cuadro similar. El Centro Meteorológico Nacional pronosticó máximas de entre 41 y 44 °C en zonas del noroeste del país, valores que se aproximan o superan registros históricos.
El patrón regional confirma una tendencia estructural: veranos cada vez más largos, calor húmedo más peligroso y sistemas de alerta que se activan antes cada año. Para gobiernos y economías de Asia Oriental, el calor extremo dejó de ser una anomalía estacional para convertirse en un factor permanente de planificación sanitaria, energética y agrícola.

