Argentina excluye a empresas chinas en la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay

El gobierno argentino ha lanzado un ambicioso proceso licitatorio nacional e internacional para la concesión del dragado y balizamiento de la estratégica Hidrovía Paraná-Paraguay, estableciendo un plazo de 30 años para la gestión privada. Sin embargo, una de las cláusulas del pliego establece que no podrán participar empresas controladas por estados soberanos, excluyendo así a firmas como Shanghai Dredging Co., subsidiaria de la gigante estatal china China Communications Construction Company (CCCC).

La decisión de excluir a las empresas chinas responde tanto a criterios económicos como estratégicos. Shanghai Dredging Co., una de las mayores especialistas en dragado del mundo, opera bajo el control del gobierno de Beijing y ha ejecutado proyectos clave, como la construcción de islas artificiales con fines económicos y militares en el Mar Meridional de China. Estas iniciativas, que han generado tensiones políticas y medioambientales a nivel internacional, son vistas como una extensión de las ambiciones geopolíticas de Beijing.

Con la exclusión de la CCCC, el gobierno argentino busca evitar que recursos estratégicos como la Hidrovía caigan bajo la órbita de potencias extranjeras. Esta vía fluvial, que moviliza el 80% del comercio exterior argentino y conecta a cinco países sudamericanos, es fundamental para el desarrollo económico y la integración regional.

El proceso licitatorio abre la puerta a empresas europeas con experiencia en dragado y obras portuarias. Jan de Nul, actual operadora subcontratada, junto con firmas belgas y neerlandesas como Boskalis y DEME Group, se perfilan como los principales contendientes para liderar la concesión.

El plan del gobierno incluye profundizar el canal a 39 pies, incorporar monitoreo satelital y modernizar la infraestructura para mejorar la competitividad logística frente a países vecinos como Brasil y Uruguay. Estas medidas buscan también reforzar la seguridad y combatir el narcotráfico en esta ruta clave para el comercio sudamericano.

A pesar de la exclusión de empresas chinas en la Hidrovía, el presidente Javier Milei mantiene una relación pragmática con Beijing. Durante el G20, Milei se reunió con Xi Jinping para fortalecer los vínculos bilaterales, especialmente debido a la dependencia argentina del swap chino de 5.000 millones de dólares, esencial para las reservas del Banco Central.

China sigue interesada en proyectos estratégicos en Argentina, como las represas de Santa Cruz y la explotación de litio y cobre. Aunque la exclusión en la Hidrovía limita su alcance, el gigante asiático podría buscar nuevas formas de influir en la región.

La privatización de la Hidrovía marca un giro en la política de gestión estatal implementada tras el vencimiento de la concesión original en 2021. Durante ese período, la Administración General de Puertos asumió el control, pero enfrentó críticas por su falta de eficiencia. Ahora, el gobierno busca un modelo de concesión a largo plazo que garantice modernización y sostenibilidad económica para una de las rutas comerciales más importantes del continente.

Comparte

spot_img

Popular