Vanke, el gigante inmobiliario chino, reporta pérdidas millonarias

El gigante inmobiliario chino Vanke ha encendido las alarmas en el sector tras anunciar el lunes pérdidas netas de aproximadamente 45.000 millones de yuanes (6.200 millones de dólares) en 2023, en medio de una crisis que sigue sacudiendo al mercado inmobiliario del país. Además, la empresa confirmó la dimisión de su consejero delegado, Zhu Jiusheng, por “motivos de salud”, en un contexto de creciente supervisión estatal y rumores de reestructuración.

Vanke, que cotiza en Hong Kong y es parcialmente propiedad del gobierno de Shenzhen, fue la cuarta mayor inmobiliaria de China por ventas el año pasado, según datos de la firma de investigación CRIC. Sin embargo, como muchas otras empresas del sector, no ha escapado a la prolongada crisis de deuda que afecta a la industria, antaño un pilar clave de la economía china.

La salida de Zhu Jiusheng como consejero delegado ha generado especulaciones. A principios de marzo, el diario estatal Economic Observer informó que Zhu había sido detenido y que Vanke podría enfrentar una absorción o reorganización. Aunque el artículo fue eliminado horas después de su publicación, el lunes la empresa confirmó la dimisión de Zhu, sin mencionar su detención.

En un comunicado, Vanke indicó que Zhu “ya no ocupará ningún cargo en la empresa” y que su renuncia fue presentada por “motivos de salud”. Además, otros dos altos ejecutivos, Yu Liang (presidente del consejo de administración) y Zhu Xu (secretario de la empresa), también dejaron sus cargos debido a “ajustes laborales”, aunque continuarán en otras funciones.

En su lugar, Xin Jie, presidente del principal accionista estatal de Vanke, Shenzhen Metro, asumirá el cargo de presidente de la empresa. Este movimiento refleja un aumento de la supervisión estatal en medio de la crisis, con expectativas de que el gobierno intervenga para contener los riesgos de impago.

Vanke atribuyó sus pérdidas a la continua caída del mercado inmobiliario chino, que ha afectado tanto las ventas como los márgenes de beneficio. En una declaración presentada en la Bolsa de Hong Kong, la empresa señaló que “las ventas y los márgenes de beneficio bruto resultaron ser inferiores a las expectativas de inversión”.

A pesar de las dificultades, Vanke expresó su confianza en que “el sector ya ha superado el momento más difícil” y espera que el mercado inmobiliario “deje de caer y se estabilice”. La empresa también se disculpó por los malos resultados y prometió hacer “todo lo posible para promover la mejora del negocio”.

Vanke es solo una de las muchas empresas inmobiliarias chinas que han sido golpeadas por la crisis de deuda que comenzó en 2021 con el colapso de Evergrande, uno de los mayores promotores del país. Desde entonces, el sector ha enfrentado una caída en las ventas, una disminución de la confianza de los consumidores y una escasez de liquidez, lo que ha llevado a varias empresas al borde del impago.

A principios de marzo, la agencia de calificación Moody’s rebajó la calificación crediticia de Vanke, señalando una perspectiva “negativa”. Esta decisión refleja las preocupaciones sobre la capacidad de la empresa para recuperarse en un entorno económico desafiante.

La crisis inmobiliaria ha tenido un impacto significativo en la economía china, contribuyendo a una de las tasas de crecimiento más bajas en décadas. En 2023, el crecimiento del PIB de China se situó en torno al 5%, un nivel modesto para los estándares históricos del país. A pesar de las medidas de estímulo implementadas por el gobierno, como la reducción de impuestos y la relajación de las restricciones a la compra de viviendas, el sector inmobiliario sigue siendo un lastre para la recuperación económica.

En noviembre de 2023, Beijing anunció un paquete de medidas para apoyar al sector, incluyendo la reducción de los tipos del impuesto de actos jurídicos documentados para primeras y segundas viviendas en ciudades clave como Beijing y Shanghai. Además, varias ciudades han relajado las restricciones a la compra de viviendas, aplicadas en su día para frenar la especulación.

La situación de Vanke es emblemática de los desafíos que enfrenta el sector inmobiliario chino. Aunque la empresa confía en que lo peor ha pasado, la crisis de deuda, la caída de las ventas y los cambios en la cúpula directiva plantean serias dudas sobre su capacidad para recuperarse.

Con el gobierno aumentando su supervisión y el mercado aún en busca de estabilidad, el futuro de Vanke y del sector inmobiliario chino en general sigue siendo incierto. Lo que está claro es que la industria, que alguna vez fue un motor clave del crecimiento económico, ahora se encuentra en una encrucijada crítica.

Mientras tanto, los inversores y consumidores esperan señales claras de que el gobierno y las empresas pueden trabajar juntos para superar esta crisis y sentar las bases para una recuperación sostenible.

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