A partir del 1 de junio, China eliminará el requisito de visado para ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, permitiendo estancias de hasta 30 días con fines turísticos, comerciales, familiares o culturales. La medida fue confirmada por el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, y se extenderá inicialmente por un año, hasta el 31 de mayo de 2026.
Esta política se inscribe dentro de la estrategia del gigante asiático para reactivar el turismo tras la pandemia y fortalecer los lazos con América Latina, en momentos en que busca expandir su influencia global y consolidar acuerdos bilaterales en materia de inversión, cultura y cooperación científica.
Los beneficios de esta exención son múltiples. Permitirá a ciudadanos de estos cinco países sudamericanos:
- Recorrer China: desde la Gran Muralla y la Ciudad Prohibida, hasta los modernos distritos tecnológicos de Shenzhen o Shanghái.
- Desarrollar negocios: estableciendo contacto directo con empresas, cámaras de comercio y ferias internacionales.
- Visitar familiares y amigos residentes en territorio chino.
- Participar en intercambios culturales: como festivales, exposiciones, ciclos académicos o artísticos.
La nueva política migratoria también busca estimular el intercambio entre pueblos, promover una mayor comprensión mutua y facilitar proyectos de cooperación bilateral, con impacto en sectores como el comercio, la innovación y el turismo.
Este nuevo paso se suma a una tendencia creciente de apertura del país asiático hacia América Latina. China ya había implementado exenciones similares con España y mantiene acuerdos recíprocos con más de 20 naciones, entre ellas:
- Europeas: Alemania, Francia, Italia, Portugal.
- Asiáticas: Japón, Corea del Sur, Singapur.
La vigencia inicial de la medida se evaluará en base al comportamiento migratorio, los flujos turísticos y el fortalecimiento de los lazos diplomáticos. La continuidad o ampliación de la política dependerá de esos factores.

