Tregua comercial entre Estados Unidos–China

Pese al breve encuentro de una hora y cuarenta minutos entre los presidentes Donald Trump de Estados Unidos y Xi Jinping de China en Busán – Corea del Sur el balance de dicha cumbre bilateral es relativamente positivo; ya que no frena y resuelve en su totalidad la continuidad del aumento de los aranceles por parte de Washington hacia Pekín a largo plazo.Las dos economías más grandes del mundo, la china y la estadounidense se enfrentan en una guerra arancelaria por iniciativa del presidente republicano quien en su segundo mandato ha elevado y ampliado la imposición unilateral de aranceles a casi la totalidad de los países con los que mantiene relaciones comerciales; esto por sobre las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio OMC que promueve el multilateralismo.

Es evidente el interés del mandatario estadounidense por reducir el poderío e influencia china en el mundo a través de la imposición de aranceles, pero la Cumbre Bilateral en Corea del Sur demostró que el gigante asiático ya tiene un comportamiento diplomático y comercial en igualdad de condiciones con el país norteamericano y así lo demostró el líder chino quien no sucumbió a los elogios del presidente Trump en un evidente escenario de disputa comercial. En sus palabras mencionó, al mejor estilo confuciano: “Dadas nuestras diferentes condiciones no siempre vemos las cosas igual. Es normal que las dos mayores economías tengan fricciones de vez en cuando”.

Es necesario tomar como antecedente que, debido a la guerra entre Rusia y Ucrania en febrero de 2022 se produjo una dinámica fuerte, sostenida y acelerada de relaciones comerciales entre Rusia y Asia; ello ante la política de sanciones occidentales en contra de Moscú que, ha hecho posible una relación más estrecha entre Moscú y Pekín. El uso de las propias monedas nacionales como efecto colateral de la desconexión de Rusia al sistema Swift de pagos ha hecho que el dólar estadounidense pierda influencia en Asia.

Canciller ruso: ‘Occidente no está listo para aceptar las realidades del nuevo mundo multipolar’.

Algunas apreciaciones señalan que las transacciones en monedas nacionales de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y nuevos miembros) ya supera el 65% y, en aumento, según el ministro de Exteriores ruso Serguei V.

Lavrov, el 29 de abril de 2025, al término de la Reunión de ministros de Asuntos Exteriores del BRICS en Río de Janeiro – Brasil. En su momento la exsecretaria del Tesoro Janet Yellen indicaba que el dólar mantendrá su hegemonía 25 años, si no es menos.

Ante ello también es oportuno mencionar que China es el país que aumenta aceleradamente sus reservas de oro con lo cual cubre eventuales y futuras crisis económicas mundiales originadas en Occidente. Dicha medida se enmarca en su estrategia de acumulación de oro. El Banco Popular de China registró a finales de 2024 reservas superiores a 2.279,57 toneladas métricas y en septiembre de 2025, el total se elevó a más de 74 millones de onzas. China es hoy por hoy el mayor productor de oro del mundo y su Banco Central mantiene una tendencia alcista en sus reservas. Dicha acumulación de oro forma parte de su estrategia para reducir su exposición al dólar estadounidense.

La exsecretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen.

Pekín prevé dichos escenarios y toma recaudos, inclusive ante la eminente recuperación de la provincia rebelde de Taiwán antes de 2049 para conmemorar un siglo de la Revolución Maoísta de 1949. China es el mayor socio comercial de casi todo el mundo y ante la eminencia de la pérdida del poderío del dólar
estadounidense, el yuan chino puede sin ninguna duda desplazar al dólar como moneda de reserva global en el mediano – largo plazo, aspecto que alarma y escandaliza en Estados Unidos.

Este sólo evento sumado a la guerra en altamar entre Estados Unidos y China en el Estrecho de Taiwán o en el Estrecho de Malaca puede sustituir a Estados Unidos como potencia mundial, evento no antes visto
desde el fin de la Guerra Fría cuando colapsó la Unión Soviética.

Así el mundo sería testigo de la caída del Imperio estadounidense y el cambio del Orden Monetario
Internacional, el yuan por el dólar. Sin ninguna duda el enfrentamiento bipolar en el ámbito económico – comercial en este siglo XXI tiene dos rivales sistémicos: China y Estados Unidos. China, liderando el BRICS y Asia y, por el otro lado, Estados Unidos por Occidente; clara disputa geo-política y geo-económica.

Trump – Asia

Pese a la visita de estado del presidente Donald Trump a ciertos líderes asiáticos entre ellos, la primera ministra de Japón y el primer ministro de Corea del Sur, es necesario recordar que, estos dos países junto con China en marzo de este año 2025 mantuvieron una Cumbre Trilateral para hacer frente a la imposición de aranceles de Washington. Es cierto que, el país estadounidense conserva relaciones políticas en el ámbito de la seguridad con Corea del Sur y Japón por cuestiones históricas, pero en el ámbito comercial los países asiáticos se reúnen para aumentar sus volúmenes de comercio intrarregional en virtud del aumento de los aranceles estadounidenses.

Asia juega a dos bandas en el tablero internacional, en conjunto frente a Estados Unidos en el sector comercial y en el de la defensa con Estados Unidos en contra de la influencia china. La realpolitik en su máxima expresión o el juego de intereses.

Entre los logros más importantes de la reunión del presidente estadounidense Donald Trump y la recién electa primera ministra de Japón Takaichi Sanae se encuentra la firma de un acuerdo comercial en el cual Washington reducirá de 25% a 15% los aranceles a todas las importaciones japonesas, mientras que Japón ratificó la creación de un fondo de 550 mil millones de dólares para nuevas inversiones en Estados Unidos.

De igual forma, suscribieron un acuerdo de cooperación para garantizar el suministro de minerales esenciales y tierras raras. La consigna de la Casa Blanca: diversificar proveedores.

Cabe mencionar que, China percibe a la nueva ministra nipona con desconfianza debido a su postura nacionalista y militarista; ello en concordancia con su intervención en el portaviones estadounidense George Washington en la que prometió reforzar el gasto en defensa de Japón hasta el 2% de su PIB.

Sin ninguna sombra de duda, Tokio consolida un progresivo plan de rearme de Japón, pasando de una postura defensiva a ofensiva, aunque con las limitaciones propias luego de su rendición ante Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Dicho esto, pasemos a enunciar los resultados de la tregua comercial entre Estados Unidos y China:
– Estados Unidos se compromete a reducir los aranceles sobre las exportaciones chinas del 57% al 47%. Reducción del 10%.
– China reanudará y ampliará las compras de soja, sorgo y otros productos agrícolas estadounidenses. Este último punto puede ser contraproducente para Argentina, que recientemente se vio beneficiada por mayores ventas agrícolas a China, según Patricio Giusto.
– Por un año China levanta las restricciones del comercio de las tierras raras. Es importante recordar que, China tiene “patentado el procesamiento de las tierras raras”, condición que lo posiciona en el monopolio del comercio de las tierras raras, vitales para la producción de insumos tecnológicos de alta
gama.
– China también acordó con Estados Unidos intensificar los esfuerzos para detener el flujo de precursores químicos del fentanilo, mientras que Washington suspenderá los planes de controles a la exportación para las filiales de empresas chinas.

Entre los aspectos que no se abordaron en virtud del breve encuentro y sobre todo por la complejidad de los mismos se encuentran:
– El caso Tik Tok en el mercado estadounidense.
– La agenda tecnológica, entre ellos, las exportaciones de chips avanzados
que demanda China.
– La cuestión territorial de Taiwán y el Mar del Sur de China.

El próximo encuentro se desarrollará en China a principios de 2026, mientras que en suelo estadounidense tendrá lugar en Miami durante la Cumbre del G20 en diciembre. Hasta tanto los mercados globales gozarán de estabilidad y previsibilidad durante el año de tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo.

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