Comienza una nueva era para el café en el Lejano Oriente: tras más de 26 años, la cadena estadounidense reestructura su operación minorista en su segundo mercado más grande para acelerar la expansión y enfrentar la feroz competencia local, valorando la totalidad del negocio chino en más de 13.000 millones de dólares.
El 3 de noviembre de 2025, el mundo corporativo fue testigo de un anuncio trascendental que marcó un hito en la historia de la expansión global de Starbucks. La compañía, sinónimo de la cultura moderna del café, reveló que vendería una participación mayoritaria de sus operaciones minoristas en China a Boyu Capital, una prominente firma de capital de riesgo china.
Esta decisión no es simplemente una transacción financiera, sino un profundo realineamiento estratégico que busca asegurar el futuro a largo plazo de la marca en el mercado de consumo más dinámico y competitivo del mundo.
Lineamientos del acuerdo
El acuerdo establece la creación de una nueva empresa conjunta (joint venture) donde el control operativo recaerá en Boyu Capital, que adquirirá hasta un 60% de la participación. El valor de esta participación mayoritaria se ha fijado en una cifra impresionante de aproximadamente 4.000 millones de dólares.
A pesar de ceder el control operativo, Starbucks mantendrá una participación minoritaria significativa del 40%, y lo que es crucial, conservará la propiedad total de la marca, la propiedad intelectual y la experiencia del cliente que ha cultivado meticulosamente durante décadas. La dirección de Starbucks ha sido enfática al destacar que la valoración total de su negocio minorista en China va mucho más allá de los ingresos inmediatos de la venta.
La compañía proyecta que el valor combinado de los ingresos de la venta, su participación retenida y los flujos de ingresos futuros por licencias a lo largo de al menos la próxima década, superará los 13.000 millones de dólares.
¿Por qué Boyu Capital?
La elección de Boyu Capital como socio estratégico no es casual. Boyu es reconocida en China por su profundo conocimiento del mercado local, sus vastas redes de contacto y su historial de éxito invirtiendo en empresas con un rápido crecimiento en el país. En un entorno empresarial donde las regulaciones gubernamentales y las dinámicas culturales pueden cambiar rápidamente, contar con un socio local que maneje el timón operativo ofrece a Starbucks una agilidad y una visión que de otra manera serían difíciles de conseguir.
Esta alianza estratégica es el reconocimiento de que, para prosperar en China, se necesita una fusión de la excelencia de marca global de Starbucks con la pericia y el pragmatismo local de un socio chino.
El mercado del café en China: guerra declarada
El telón de fondo de esta decisión es la intensificación de la «guerra del café» en China. Lo que una vez fue el coto de caza exclusivo de Starbucks —que desde su primera tienda en 1999 se posicionó como un destino premium— se ha convertido en un campo de batalla hipercompetitivo. El principal antagonista y catalizador de esta reestructuración ha sido la cadena local Luckin Coffee.
Esta decisión no es simplemente una transacción financiera, sino un profundo realineamiento estratégico
A pesar de haber pasado por un sonado escándalo contable que sacudió los mercados, Luckin ha resurgido con una fuerza arrolladora, superando a Starbucks en número de tiendas en China. Su modelo de negocio se centra en la velocidad, la conveniencia digital a través de aplicaciones de pedidos y recogida, y precios significativamente más bajos, apelando a una base de consumidores más jóvenes y conscientes de los costos.
El desafío de Luckin Coffee
La empresa china líder en el sector tiene que dar su lucha, no solo respecto a los precios, sino respecto a penetración y adaptabilidad. Mientras Starbucks se enfocaba tradicionalmente en ciudades de primer nivel y en ofrecer una «tercera casa» a sus clientes, Luckin y otros contendientes locales han incursionado agresivamente en ciudades más pequeñas y menos desarrolladas, adoptando un formato de quioscos de bajo costo y alta eficiencia.
Al entregar el control a Boyu, Starbucks está efectivamente empoderando a la operación china para que adopte estrategias más audaces y localizadas. El objetivo es claro: capitalizar el conocimiento íntimo que Boyu tiene de las tendencias de consumo, las cadenas de suministro y los bienes raíces en China, para no solo competir sino para dominar.
La ambición del nuevo joint venture es monumental: se proponen elevar el número de tiendas de las 8.000 que operan actualmente a un total de 20.000 locales a largo plazo. Este plan de crecimiento masivo se centrará en la expansión a nuevas regiones y a las vastas ciudades de nivel inferior y medio, donde el potencial de crecimiento demográfico y el aumento de la clase media garantizan una demanda en ascenso. La sede del negocio seguirá estando en Shanghái, manteniendo una conexión con el ethos global de Starbucks pero con un equipo de liderazgo predominantemente local que pueda tomar decisiones a la velocidad que el mercado chino exige.
JV entre China y Estados Unidos
Este modelo de desinversión parcial y asociación es uno que ha demostrado ser exitoso para otras multinacionales que operan en China, como McDonald’s, que vendió una participación mayoritaria de sus operaciones chinas en 2017.
La reacción inicial del mercado fue positiva, con las acciones de Starbucks subiendo en las operaciones posteriores al anuncio, lo que indica que los inversores ven esta jugada como un «desbloqueo de valor» y una estrategia prudente para navegar por las complejidades geopolíticas y económicas chinas. Es importante señalar que la compañía seguirá operando directamente algunos activos no minoristas estratégicos, como el Parque de Innovación del Café de Kunshan y el Centro de Apoyo a Agricultores de Yunnan, asegurando la calidad y el control de la cadena de suministro de grano a taza.
La elección de Boyu Capital como socio estratégico no es casual. Boyu es reconocida en China por su profundo conocimiento del mercado local
Lo cierto es que ya no es suficiente con replicar un modelo occidental de éxito; se requiere una profunda adaptación local y una velocidad de ejecución incomparable. Al formar esta alianza, Starbucks está apostando por un futuro en el que su marca icónica se fusione con la experiencia local para crear un gigante del café aún más potente, capaz de alcanzar su meta de 20.000 tiendas y cimentar su legado en la tierra del té.
La concreción de este acuerdo, sujeta a las aprobaciones regulatorias, está prevista para el segundo trimestre del año fiscal 2026, abriendo un capítulo completamente nuevo para la sirena verde en el Gigante Asiático.

