Geopolítica del desafío híbrido: la convergencia estratégica de China y la crisis venezolana en la reconfiguración de la defensa latinoamericana

“La verdadera crisis ocurre cuando lo viejo no muere y lo nuevo no termina de nacer.” Henry Kissinger

  1. Introducción

La estabilidad estratégica del continente americano se encuentra en un punto de inflexión, atrapado en tensiones externas e internas. Este artículo se propone examinar la relación causal y la convergencia de dinámicas geopolíticas críticas: la creciente influencia de China en América Latina, la persistente crisis en la relación Venezuela-EE. UU. y el impacto que ambos temas tienen en las consecuentes redefinición en las políticas de defensa regionales. 

Para ello proponemos la siguiente hipótesis: la creciente influencia económica y tecnológica de China en Latinoamérica, al ofrecer alternativas de financiamiento a Estados Unidos, modifica el cálculo estratégico de Washington y, en consecuencia, obliga a los países de la región a redefinir sus doctrinas de defensa.

Dividiremos el artículo en tres ejes, el primero la influencia China, el segundo la crisis EE.UU. y Venezuela y finalmente las políticas de defensa de la región.

2. Desarrollo.

2.1 Influencia China en Latinoamérica.

La política exterior china se enmarca en la «estrategia de desarrollo de los tres pasos» de Deng Xiaoping. El objetivo actual, impulsado por Xi Jinping, es que China sea una potencia con influencia y liderazgo global para 2050 (Buelvas y Castro, 2020:154). Para lograrlo, China se ha transformado en un «rule maker» (creador de reglas) en la gobernanza global, asumiendo un rol activo en el G-20 (especialmente en la Cumbre de Johannesburgo en el 2025); BRICS+, y creando instituciones propias como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB).

La principal estrategia geoeconómica es la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), que busca proyectar el liderazgo chino mediante la construcción masiva de infraestructura para conectar Asia, Europa, Oceanía y África. China está intentando extender esta estrategia a América Latina (Buelvas y Castro, 2020: 156). La BRI, busca incrementar la cooperación de China mediante cinco vínculos (políticas, caminos y carreteras, comercio, tipo de cambio y lazos interpersonales) (Dussel, 2020: 136).

La irrupción china ha provocado una «fulminante» reacción por parte de Estados Unidos, que ha cambiado su enfoque a la «Competencia entre grandes potencias» (NSS, 2017). EE.UU. ha planteado la exigencia de exclusividad, urgiendo a la región a elegir entre Estados Unidos o China, y advirtiendo sobre las supuestas «trampas» de la cooperación china (Dussel, 2020:140).

China valora positivamente la visión cosmopolita de los líderes latinoamericanos, que buscan activamente diversificar sus relaciones más allá del Atlántico Norte para lograr un orden internacional multipolar (Niu, 2020:145). Para ello impulsa una gobernanza económica mundial, promoviendo una mayor representación de los países en desarrollo en los mecanismos de toma de decisiones mediante una asociación basada en el respeto mutuo (Niu, 2020:146).

Los intereses de China en América Latina se resumen en cinco puntos fundamentales:

  • Generar un ambiente estratégico favorable para su «ascenso del Asia-Pacífico» 
  • Aislar a Taiwán del reconocimiento internacional. (Paraguay es el único que reconocía a Taiwán)
  • Asegurar acceso a grandes volúmenes de materias primas.
  • Encontrar más mercados para sus productos con valor agregado 
  1. Invertir en áreas estratégicas como infraestructura física y, crucialmente, en infraestructura digital (5G) para fijar estándares internacionales (Buelvas y Castro, 2020:157). Ello puede afectar la soberanía de datos, la capacidad de comando y control militar (C4ISR) o la toma de decisiones estratégicas de los países latinoamericanos.

Las cuestiones más preocupantes de un mayor relacionamiento con China ante su surgimiento y consolidación como potencia líder global, para los países de América Latina, continúa siendo la profundización del proceso de reprimarización de las economías latinoamericanas y la incapacidad de generar una respuesta regional ante este fenómeno en particular: por ejemplo, con la construcción de cadenas de valor regional y posiciones conjuntas frente a las pretensiones chinas en la región.

El principal poder chino reside en ofrecer una «opción de autonomía» a los países latinoamericanos, permitiéndoles diversificar el endeudamiento y la inversión fuera de la órbita de las instituciones financieras occidentales; algunos ejemplos de ello son: el puerto en Chancay y la adquisición de la mayor empresa de servicios públicos en Perú, por su parte a Brasil busca convertirlo en una «cabeza de puente» en América Latina; en Chile la adquisición distribuidora de energía, en Argentina la planta de litio y los acuerdos de electromovilidad para fabricar vehículos eléctricos y con Venezuela es el principal receptor de financiación china (casi la mitad de todos los préstamos desde 2005).

Ruta Chancay-Shanghái: movió 78,000 toneladas solo en la primera mitad de 2025, reduciendo tiempos de envío en más del 20%.

2.2 EE.UU. y la crisis con Venezuela

La política exterior de Estados Unidos hacia América Latina se ha definido históricamente por una percepción bifurcada de la región: una zona de «obsesión» y primacía garantizada en el Mediterráneo Americano (países fronterizos, Centroamérica y el Caribe), y una zona de «olvido relativo» en Sudamérica, donde la acción ha sido más esporádica. La presidencia de Donald Trump representó un «redescubrimiento» anclado en la hostilidad xenofóbica (hacia México y Centroamérica) y el resurgimiento de la obsesión de la Guerra Fría (hacia el «triángulo de tiranías»: Cuba, Venezuela y Nicaragua). Este enfoque se distinguió por el abandono de la estrategia hegemónica y el soft power, optando por la imposición coercitiva, las amenazas verbales y el chantaje económico para imponer sus preferencias. 

En el contexto actual los otros centros de poder están preocupados por sus respectivas zonas de influencia; Rusia en su guerra con Ucrania y China en el Indo-Pacífico.

A pesar de contar EE.UU. con cierta autonomía en la crisis con Venezuela, la solución se dilata teniendo en cuenta que el despliegue naval a gran escala, en el marco de la Operación «Lanza del Sur» y con el argumento principal de combatir el narcotráfico, comenzó en agosto de 2025.

La Casa Blanca justificó estas acciones vinculando al régimen de Maduro con el narcotráfico a través del «Cartel de los Soles», que no ha sido formalmente designado como una Organización Terrorista Extranjera (FTO) por el Departamento de Estado de EE. UU., sin embargo, el gobierno estadounidense sí ha utilizado el concepto de «narcoterrorismo» y de Organización Criminal Transnacional (TCO) para justificar acciones legales y militares contra sus líderes.

El Departamento de Justicia clasifica sus actividades como narcoterrorismo, lo que legalmente implica que las ganancias del narcotráfico se utilizan para financiar actividades que buscan desestabilizar o influir en el gobierno, y permite la aplicación de leyes y sanciones con un enfoque de contraterrorismo.

Es crucial notar que ser acusado por «narcoterrorismo» (una actividad criminal) y ser declarado formalmente «Organización Terrorista Extranjera (FTO)» (una designación política y legal específica con consecuencias de gran alcance) son dos acciones legales distintas; el Cartel de los Soles ha sido objeto de la primera, pero no de la segunda.

Teniendo presente la importancia que tiene para EE.UU. el Mediterráneo Americano y evitar que al “triángulo de tiranías” (Cuba, Venezuela y Nicaragua) se sume Honduras (por ello la importancia que Trump le dio a la elección presidencial el 29 de noviembre de 2025) decidió esta operación sobre Venezuela a la cual la podemos clasificar como error de cálculo según la Teoría de la Mala Percepción o Erro de Cálculo Estratégico de Robert Jervis (1975).

Jervis sostiene que las guerras y los fracasos estratégicos a menudo no ocurren debido a fallas en la lógica, sino a errores sistemáticos de percepción por parte de los líderes. El error de cálculo se comete por una de las siguientes fallas: la subestimación de la voluntad del adversario, el cálculo incorrecto de los costos y por el sesgo del líder, ignorando las señales de advertencia o las capacidades reales del oponente. ¿Cómo evitar el error de cálculo para que Trump salga debilitado? Planteamos las siguientes opciones, la primera es la salida de Maduro mediante salvoconducto junto con los generales Diosdado Cabello, Jorge y Delcy Rodriguez y el General Padrino López queda a cargo del establishment militar; la segunda las operaciones de la CIA mediante una confabulación interna que produzca un golpe interno o los líderes sean asesinados; el tercero el ataque a distancia desde el mar a blancos móviles (Jefes del régimen) y el último la intervención militar terrestre pero con el riesgo del empantamiento y caer en una guerra de baja intensidad.

A finales de 2024 Brasil y China firmaron 37 acuerdos bilaterales.

Autores como Stephen Walt (1987) argumentarían que la presión excesiva de EE. UU. no fue leída como un intento de liberar a Venezuela, sino como un intento hegemónico de imponer su voluntad, lo que naturalmente llevó a Venezuela a buscar contrapeso (balancing) en potencias rivales, como China y Rusia, el error de cálculo fue ignorar la dinámica de la balanza de poder regional; esta situación genera percepciones distintas en los países de América Latina.

2.3 Políticas de Defensa en América Latina. Diferencia con la UE.

Tanto la influencia China como la crisis en Venezuela impactan en forma dispar en los países de América Latina, caracterizada por una posición altamente fragmentada. No hay una «posición latinoamericana» unificada, sino una estrategia de «autonomía pragmática» o, en algunos casos, de dependencia regional.

Para Brasil su finalidad es impedir la anarquía armada. Tradicionalmente ha evitado una intervención militar, enfocándose en la diplomacia pragmática y la contención de la crisis humanitaria y de seguridad en sus fronteras. Su preocupación principal es que una anarquía armada en Venezuela provoque una crisis migratoria masiva y una proliferación de grupos criminales transnacionales en la Amazonía (zona de alta vulnerabilidad).

Para Colombia su finalidad es la resistencia a la intromisión (o al menos a la intrusión militar). Históricamente, Colombia ha sido el socio más cercano de EE. UU. y el más afectado por el conflicto venezolano (migración, disidencias de las FARC).

Chile persigue una posición ante la inmigración (enfoque humanitario y de seguridad interna); se centra menos en la geopolítica y más en la gestión de las consecuencias internas de la crisis (inmigración venezolana masiva); su política de defensa se orienta hacia la estabilidad democrática y el control fronterizo, rechazando la injerencia militar.

Para Argentina bajo la actual administración de corte liberal-conservador, se ha alineado firmemente con la política de Estados Unidos, que busca el cambio de régimen y el restablecimiento de la democracia en Venezuela.

Por su parte Venezuela se constituyó en un punto de fricción geopolítico; por un lado, la crisis que mantiene con EE.UU. y por el otro lado el reclamo territorial sobre el Esequibo que mantiene con Guyana, que se apoya explícitamente en el Reino Unido (su antigua potencia colonial) y en Estados Unidos (debido a los recientes descubrimientos petroleros en la zona) para defenderse del reclamo venezolano. En consecuencia, Venezuela aplica el neorrealismo estructural de Kenneth Waltz, con su obra Teoría de la Política Internacional (1979) al definirse como un actor estratégico que busca su supervivencia y resistencia frente a la presión externa.

La población de América del Sur se estima en unos 452 millones de personas. (53% habla hispana y 47% portugués), a pesar de la homogeneidad lingüística, la región no mantenido políticas exteriores y de defensa coincidentes, como pudimos observar en la posición de cada país en relación a la crisis de Venezuela y la influencia China en la región.

 A diferencia de la UE, donde se observa una coincidencia en estas políticas, en América Latina aparece un escenario fragmentado donde las políticas de defensa de cada uno de los países privilegian el concepto de autonomía estratégica para el desarrollo de las operaciones militares por sobre el concepto de cooperación o algún tipo de arquitectura de seguridad. 

3. Conclusiones.

La convergencia de la influencia geoeconómica de China y la crisis política de Venezuela ha catalizado la obsolescencia de las doctrinas de defensa clásicas en América Latina, empujando a la región a un escenario de «desafío híbrido» donde las amenazas son multidimensionales y la respuesta es inherentemente fragmentada.

  •  La reprimarización del riesgo y el error de cálculo

La principal preocupación de la influencia China (la reprimarización económica) y el principal error de EE. UU. (el error de cálculo) están íntimamente ligados. EE. UU. subestimó la voluntad del adversario (Venezuela) e ignoró la dinámica de contrapeso (balancing), que llevó al régimen de Maduro a buscar refugio estratégico en China y Rusia. Esta incapacidad de Washington para leer correctamente la balanza de poder regional fue el detonante que permitió a Venezuela consolidar su posición como un punto de fricción geopolítico.

 

  • El Fin del consenso de seguridad y la fragmentación

La región ha respondido a la crisis con una arquitectura de seguridad inexistente (como en la UE), sino con un mosaico de respuestas nacionales pragmáticas:

  • Supervivencia Neorrealista (Venezuela) priorizando la supervivencia del Estado frente a la presión externa, incluso a costa de la inestabilidad interna.
  • Contención (Brasil/Colombia): privilegian la contención de la inestabilidad y las amenazas híbridas (migración, crimen organizado) en sus fronteras, evitando la intervención militar directa de EE. UU.
  • Alineamiento Estratégico (Argentina): Otros Estados optan por el alineamiento ideológico con EE. UU. para asegurar beneficios económicos y políticos, si bien su participación en la crisis venezolana es fundamentalmente retórica y diplomática.


  • La Convergencia del Desafío Híbrido

El «desafío híbrido» se cristaliza en la convergencia de dos tipos de amenazas que redefinen la defensa latinoamericana:

  • Amenaza Tecnológica/Económica (China): El control de la infraestructura digital (5G) y las cadenas de valor (litio, puertos) representan una amenaza a la soberanía de datos y la autonomía económica.
  • Amenaza Asimétrica/Coercitiva (Venezuela-EE.UU.): El uso de la figura del «narcoterrorismo» (que combina crimen organizado y gobiernos adversarios) por parte de EE. UU. para justificar despliegues militares y sanciones, obliga a la región a enfocarse en la seguridad multidimensional (crimen, migración, derechos humanos) en lugar de la defensa territorial clásica.

En última instancia, la reconfiguración de la defensa latinoamericana no ha sido un proceso consciente y coordinado, sino una reacción adaptativa y fragmentada a un nuevo escenario donde la hegemonía estadounidense se enfrenta a un rival sistémico, utilizando a los Estados frágiles del Mediterráneo Americano como campo de pruebas geopolítico.

La pretendida «autonomía» de los países de latinoamerica es simplemente un eufemismo para la «dependencia selectiva»: dependen de China para las finanzas y de EE. UU. para la seguridad (o viceversa, según el caso), pero no logran una autonomía de capacidades (e.g., desarrollo de armamento o tecnología propia).

La verdadera fortaleza de un Estado no reside en su poder, sino en su capacidad de comprender el mundo que lo rodea.”

George Kennan

 

 

  • Referencias bibliográficas.

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Dussel Peters, E. (2020). El desembarco de la República Popular China. Las “nuevas relaciones triangulares” de América Latina y el Caribe: entre el “proceso de globalización con características chinas” y tensiones con Estados Unidos. En Grabendorff, W y Serbin, A. (Editores) Los actores globales y el (re)descubrimiento de América Latina. (pp. 131-142). Barcelona: Icaria Editorial – Ediciones CRIES.

Jervis, R. (1975). Perception and Mis Perception in International Relations. Princeton University Press.

Niu, H. (2020). Intereses y percepciones de China en relación con América Latina. En Grabendorff, W y Serbin, A. (Editores) Los actores globales y el (re)descubrimiento de América Latina. (pp. 145-151). Barcelona: Icaria Editorial – Ediciones CRIES.

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Pastrana Buelvas, E., y Castro Alegría, R. (2020). América Latina y China: ¿intereses contrarios o concordantes? En Grabendorff, W y Serbin, A. (Editores) Los actores globales y el (re)descubrimiento de América Latina. (pp. 153-164). Barcelona: Icaria Editorial – Ediciones CRIES.

Walt, S. (1987). Los orígenes de las alianzas. Cornell University Press. 

Waltz, K. (1979). Teoría de la Política Internacional. McGraw-Hill.

 

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