Estados Unidos expresó su preocupación por la soberanía peruana por un reciente fallo judicial que limita drásticamente la capacidad del Estado de ese país para supervisar el megapuerto de Chancay, una infraestructura estratégica operada por la empresa estatal china Cosco Shipping Ports con una inversión de 1.300 millones de dólares.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado publicó ese miércoles un mensaje contundente advirtiendo que Perú podría quedar «imposibilitado de supervisar Chancay, uno de sus puertos más importantes, bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores». El comunicado incluyó una advertencia para toda la región: «Que esto sirva de lección para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía».
Minutos después, el embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, amplificó el mensaje señalando que «todo tiene un precio, y a la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía».
El fallo judicial que desató la controversia
El 29 de enero pasado, el Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Lima falló a favor de Cosco Shipping tras analizar una demanda de amparo presentada a finales de 2024 contra el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán). La resolución dispuso que Ositrán no puede ejercer funciones de supervisión ni fiscalización en el puerto de Chancay, excepto en la determinación de tarifas bajo condiciones previamente delimitadas.
El tribunal determinó que el puerto, al ser de titularidad privada y construido íntegramente con capital privado sin contrato de concesión estatal, no debe estar sujeto al régimen de regulación integral previsto para infraestructuras concesionadas.
Verónica Zambrano, presidenta de Ositrán, calificó la medida como «sin precedentes» y advirtió que, de confirmarse la sentencia, el margen de intervención estatal sería extremadamente reducido. Ayer 11 de febrero, el Gobierno peruano anunció que apelará el fallo.
Todo tiene un precio, y la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía. https://t.co/sHFot5oMKn
— Embajador Navarro (@USAmbPeru) February 11, 2026
Respuesta de China y Perú
Hoy Pekín rechazó enérgicamente las declaraciones estadounidenses. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, expresó la «fuerte insatisfacción» de China y acusó a Washington de realizar una «fabricación y difamación flagrantes» sobre el proyecto. Cosco Shipping negó ser una amenaza para la soberanía peruana, señalando que «existe actualmente una discrepancia respecto de la autoridad que solucione problemas de usuarios, lo que no involucra en lo absoluto aspectos de soberanía».
Al mismo tiempo, el Gobierno de Perú recordó que el puerto «debe cumplir con lo establecido por el ordenamiento normativo peruano» y destacó que instituciones como la Autoridad Portuaria Nacional, la Dirección de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) de la Marina de Guerra, la Superintendencia Nacional de Aduanas y Administración Tributaria (Sunat), la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional (Dirandro) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ejercen control efectivo en las instalaciones.
Importancia estratégica de Chancay
El megapuerto fue inaugurado el 14 de noviembre de 2024 por el presidente chino Xi Jinping y la presidenta peruana Dina Boluarte en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Lima. La ceremonia se realizó de forma virtual desde el Palacio de Gobierno por motivos de seguridad.
Ubicado 78 kilómetros al norte de Lima, el puerto reduce el tiempo de navegación entre Perú y China de 35 a 23 días, consolidándose como un hub estratégico para el comercio entre Asia y Sudamérica. La terminal está diseñada para manejar un millón de contenedores anuales y se proyecta que genere más de 8.000 empleos directos e ingresos anuales de 4.500 millones de dólares.
Cosco Shipping controla el 60% del proyecto, mientras que la peruana Volcán Compañía Minera posee el 40% restante. La inversión total podría alcanzar los 3.000 millones de dólares en fases posteriores.

