La Gala de Primavera de la CCTV, el programa televisivo más visto del mundo y comparable en audiencia al Super Bowl estadounidense, se convirtió este año en un escaparate de la ambición industrial china: cuatro empresas emergentes de robótica presentaron sus últimas creaciones humanoides ante cientos de millones de espectadores.
Las firmas Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab protagonizaron varias de las actuaciones más comentadas de la noche. En la secuencia más impactante, más de una docena de robots de Unitree ejecutaron complejas coreografías de artes marciales junto a niños actores, manipulando espadas, bastones y nunchakus. El número culminante reprodujo los movimientos ondulantes y caídas dramáticas del estilo de «boxeo ebrio», una modalidad que exige equilibrio y coordinación extrema, poniendo a prueba los avances chinos en coordinación multi-robot y recuperación de caídas —la capacidad de los robots de recobrar el equilibrio de forma autónoma.
La inteligencia artificial también tuvo protagonismo propio: el chatbot Doubao de ByteDance apareció en el segmento inaugural, mientras los robots de Noetix se integraron en un sketch cómico junto a actores humanos. Los humanoides de MagicLab cerraron con un baile sincronizado al ritmo de «Somos Made in China», una elección cargada de simbolismo.
Un sector en ebullición con respaldo político al más alto nivel
El auge de la robótica humanoide china coincide con los planes de salida a bolsa de empresas líderes como AgiBot y Unitree, previstas para este año. El contexto político resulta igualmente revelador: en el último año, el presidente Xi Jinping se ha reunido con cinco fundadores de startups de robótica, subrayando la prioridad estratégica que Beijing otorga al sector.
EU Robotics vs.
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— sunnydecree (@sunnydecree) February 16, 2026
No se trata de un gesto simbólico aislado. La edición anterior de la Gala ya había sorprendido al mundo con 16 robots de tamaño real de Unitree bailando al unísono con performers humanos. Semanas después, el fundador de la empresa fue recibido por Xi Jinping en un simposio tecnológico de alto perfil, el primero de esta naturaleza desde 2018. Los analistas señalan que una aparición en la Gala de la CCTV suele traducirse en contratos gubernamentales e interés inversor renovado.
El contraste que incomoda a Washington
La demostración llega en un momento delicado para Estados Unidos, donde el debate sobre el liderazgo tecnológico se intensifica tras el impacto de DeepSeek. Mientras China convierte su programa televisivo más masivo en una plataforma de diplomacia industrial, mostrando robots que ejecutan kung fu ante una audiencia global, la industria robótica estadounidense enfrenta cuestionamientos sobre el ritmo de su desarrollo y la coherencia de su política de financiamiento en el sector humanoide.
Para América Latina, la señal es clara: el ecosistema tecnológico chino avanza con una coordinación entre Estado, empresa e imagen pública que resulta difícil de replicar, y que tendrá implicaciones directas en los mercados de manufactura y automatización de la región.
¿Qué robots elegirá América Latina?
La pregunta no es menor en una región que atraviesa un realineamiento político sin precedentes hacia Washington. En ese contexto, el robot humanoide más visible del lado estadounidense es Optimus, de Tesla: una plataforma que hasta ahora ha demostrado principalmente capacidades domésticas —doblar ropa, manipular objetos en entornos controlados— y cuyo marketing, por más que lleve la firma de Elon Musk, no logra generar el mismo impacto visual ni el respaldo estatal masivo que exhibe China en su escenario más visto del año.
La disyuntiva que se abre para los gobiernos y empresas latinoamericanas es tanto tecnológica como geopolítica: adoptar robots chinos de probada espectacularidad y costo competitivo, o apostar por el ecosistema estadounidense por razones de alineamiento diplomático, aun cuando su oferta pública todavía no logra equiparar la contundencia del mensaje que Beijing transmitió ante cientos de millones de espectadores en una sola noche.

