El programa de submarinos de Taiwán acumula retrasos y tensiones políticas

El programa de submarinos de construcción nacional de Taiwán, piedra angular de la estrategia de defensa submarina de la isla, enfrenta obstáculos crecientes que ponen en duda su alcance y cronograma original.

El primer prototipo, el Hai Kun —conocido en inglés como Narwhal—, debía ser entregado a la armada en 2025, pero la transferencia se postergó hasta junio de 2026 como mínimo, mientras las pruebas en mar continúan. La empresa constructora CSBC Corp. completó la primera prueba de navegación sumergida en aguas poco profundas recién en enero, con varios meses de atraso. Al cierre de esta nota, la embarcación había completado su quinto ensayo subacuático, aunque los especialistas advierten que incluso el plazo de junio luce ambicioso.

Con un costo de 49.360 millones de dólares taiwaneses (unos 1.550 millones de dólares), el Hai Kun forma parte del programa IDS (Indigenous Defense Submarine), el proyecto de defensa más ambicioso de Taiwán en décadas. Su misión central es contrarrestar un eventual bloqueo o invasión china, negando el acceso a las aguas circundantes de la isla.

Entre las causas del retraso se cuentan las dificultades para obtener componentes extranjeros —el prototipo incorpora 107 tecnologías importadas de Estados Unidos, Corea del Sur, Reino Unido, India y Japón— y los problemas de integración de sistemas de distintas procedencias. A ello se suma una complicación política: los partidos de oposición en el parlamento congelaron el 50% de los fondos asignados al prototipo, condicionando su liberación a que el submarino supere satisfactoriamente todas las pruebas.

Analistas advierten que ese bloqueo presupuestario tendrá efectos en cascada sobre la construcción de las embarcaciones siguientes. El objetivo original era contar con ocho submarinos de la clase Hai Kun, pero hoy ese número es incierto. La posibilidad de que el programa avance en alguna forma existe, aunque con plazos más extendidos y posiblemente con menos unidades de las previstas.

Todo esto ocurre mientras China expande aceleradamente su flota de submarinos nucleares, con proyección hacia el Pacífico occidental. Frente a ese escenario, Taiwán también desarrolla drones marítimos, minas inteligentes y nuevos posaminadores como parte de su estrategia de defensa asimétrica.

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