Takaichi viaja a Washington para afianzar la alianza con EE.UU. en medio de la crisis en Oriente Medio

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, viajó este miércoles a Washington para mantener una serie de reuniones clave con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un intento por reforzar el papel de Tokio como aliado estratégico en Asia, en un contexto en el que la Casa Blanca concentra gran parte de su atención en Oriente Medio debido al conflicto con Irán.

Antes de partir desde Tokio para una visita de tres días, Takaichi subrayó la necesidad de reducir las tensiones en Oriente Medio y expresó su intención de reafirmar la solidez de la relación bilateral con Estados Unidos, tanto en materia de seguridad como económica.

“La paz y la estabilidad global están en riesgo, especialmente en lo relativo a la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz y el suministro energético”, afirmó. “Si la inestabilidad actual continúa, las consecuencias serán cada vez más complejas para Japón, Estados Unidos y la comunidad internacional”.

De acuerdo con funcionarios japoneses, durante el encuentro previsto para el jueves en la Casa Blanca, ambos líderes abordarán mecanismos para profundizar la alianza bilateral y fortalecer la cooperación en seguridad económica, en un escenario marcado por el creciente peso de China.

Pese a las fricciones generadas por la política arancelaria de Washington hacia diversos países, se espera que Takaichi y Trump ratifiquen la continuidad del acuerdo bilateral alcanzado en julio. En ese marco, Japón se comprometió a invertir 550.000 millones de dólares en sectores estratégicos en Estados Unidos, como energía, minerales críticos, semiconductores y construcción naval, a cambio de una reducción de aranceles sobre exportaciones japonesas.

Fuentes del gobierno japonés indicaron que un segundo paquete de inversiones, que podría anunciarse durante la cumbre, ascendería a unos 10 billones de yenes (alrededor de 63.000 millones de dólares).

Como señal de la buena sintonía personal entre ambos mandatarios, Trump ofrecerá a Takaichi un almuerzo de trabajo y una cena tras las conversaciones, un gesto considerado inusual por funcionarios japoneses.

El viaje marca la primera visita de Takaichi a Estados Unidos desde que asumió el cargo en octubre, así como su primera salida al exterior tras la contundente victoria de su partido en las elecciones a la Cámara de Representantes del 8 de febrero, resultado que fortaleció su posición política interna.

En la antesala de la reunión, surgieron tensiones luego de que Trump sugiriera que Japón y otros países desplegaran fuerzas navales para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de hidrocarburos. Sin embargo, el presidente estadounidense dio marcha atrás el martes, señalando que ya no era necesario ese apoyo y criticando la falta de disposición de sus aliados.

El estrecho fue bloqueado de facto por Irán en respuesta a recientes ataques aéreos estadounidenses e israelíes. Japón depende de Oriente Medio para más del 90% de sus importaciones de petróleo, gran parte de las cuales transitan por esa vía marítima.

Para Tokio, el envío de fuerzas al exterior sigue siendo una cuestión sensible debido a las limitaciones de su Constitución pacifista, que restringe la participación en conflictos armados.

En cuanto al conflicto, Japón ha evitado pronunciarse legalmente sobre los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, pero ha criticado a Teherán por sus ataques en la región que han causado víctimas civiles.

Además de la coyuntura en Oriente Medio, la agenda bilateral incluirá la promoción de un “Indo-Pacífico libre y abierto” y la cooperación en áreas estratégicas como la inteligencia artificial y el acceso a minerales críticos, incluidas las tierras raras.

Takaichi ya se había reunido previamente con Trump en octubre en Tokio, poco después de asumir el cargo, convirtiéndose en la primera mujer en liderar el gobierno japonés.

En paralelo, y en el contexto del conflicto con Irán, Trump solicitó a China posponer una visita oficial que tenía previsto iniciar el 31 de marzo, con el objetivo de mantener conversaciones con el presidente Xi Jinping.

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