Al final, Lai Ching-te desafió a Beijing y llegó a Esuatini sin anuncio previo: la nueva diplomacia taiwanesa bajo presión china

El presidente taiwanés completó una visita de Estado a su único aliado africano tras un mes de bloqueos aéreos, rechazo de tránsitos europeos y acusaciones de «contrabando» por parte de China. El viaje ocurrió a días de la cumbre Trump-Xi en Beijing.

El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, llegó a Esuatini el 2 de mayo sin itinerario público, sin anuncio previo y a bordo del avión personal del rey Mswati III. Lo que debía ser una visita de Estado protocolar se convirtió en uno de los episodios diplomáticos más tensos del año en el Indo-Pacífico.

El viaje estaba originalmente programado para el 22 de abril, con motivo del 40° aniversario de la coronación del monarca suazi y su cumpleaños número 58. Pero Seychelles, Mauricio y Madagascar revocaron los permisos de sobrevuelo para el avión presidencial taiwanés con apenas 12 horas de aviso, a pesar de haberlos aprobado semanas antes. Taiwán responsabilizó directamente a Beijing. Alemania y la República Checa también rechazaron solicitudes de tránsito alternativas, cerrando la ruta europea.

Lejos de resignarse, Taipéi activó lo que analistas ya denominan la táctica arrive, then announce: coordinar el viaje en silencio, llegar al destino y recién entonces comunicarlo públicamente. Esuatini despachó un enviado especial a Taiwán para coordinar la logística, y el propio Mswati III facilitó su aeronave para el traslado. El 2 de mayo, Lai publicó en sus redes sociales que había aterrizado en Esuatini para «reafirmar nuestra amistad de larga data». La visita concluyó el 5 de mayo con su regreso a Taipéi, también sin itinerario previo difundido.

Durante su estadía, Lai se reunió con el rey Mswati III, recibió una ceremonia de bienvenida con honores militares y firmó acuerdos comerciales bilaterales. El enviado especial de Esuatini había dejado en claro que la relación entre ambos países es como la de una «familia» y que no sería afectada por interferencias externas.

La reacción de Beijing

La respuesta china fue inmediata y desmedida en su retórica. El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la visita de «maniobra risible» y acusó a Lai de haberse «colado» en un avión extranjero para ingresar «fraudulentamente» a Esuatini. Un portavoz comparó al presidente taiwanés con una «rata corriendo por la calle» y exhortó a Esuatini y otros países a «ver claramente el arco de la historia» y no «sacar castañas del fuego» por Taiwán. La Oficina de Asuntos de Taiwán del gobierno central chino sumó sus propias condenas, reiterando el principio de «una sola China».

La virulencia del lenguaje oficial chino contrasta con el resultado concreto: Lai llegó, firmó acuerdos y regresó. Esuatini sigue siendo el único aliado diplomático formal de Taiwán en el continente africano, con 58 años de relaciones ininterrumpidas.

Un viaje en el peor momento estratégico

El contexto internacional hace el episodio aún más significativo. El presidente Donald Trump declaró a comienzos de año que lo que Xi Jinping decida hacer con Taiwán «depende de él». El Pentágono retiró portaaviones y sistemas de defensa antimisiles del Pacífico para apoyar operaciones militares en Irán. Y para el 14 y 15 de mayo está confirmada una cumbre entre Trump y Xi en Beijing, la primera visita del mandatario republicano a China desde su regreso al poder.

En ese marco, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, advirtió al secretario de Estado Marco Rubio que Taiwán representa «el mayor punto de riesgo» en las relaciones sino-estadounidenses y que ambas potencias deben «preservar la estabilidad lograda con tanto esfuerzo». Washington, por su parte, calificó el viaje de Lai como «rutinario» y señaló que «no debería politizarse».

No es un detalle menor: el último viaje oficial de Lai al exterior había sido en noviembre de 2024, cuando visitó aliados del Pacífico. En agosto de 2025 canceló una gira por América Latina luego de que la administración Trump indicara que no apoyaría una escala en territorio estadounidense.

«El pueblo taiwanés tiene derecho de relacionarse con el mundo»

Al bajar del avión en el aeropuerto de Taoyuan el 5 de mayo, Lai fue directo: «El pueblo taiwanés es un pueblo del mundo. El pueblo taiwanés tiene derecho de relacionarse con el mundo.»

En sus redes sociales había escrito que Taiwán «nunca cederá ante presiones externas» y que su determinación está respaldada por el compromiso de seguir comprometido con la comunidad internacional sin importar los obstáculos.

El viaje a Esuatini es el segundo desplazamiento oficial de Lai al exterior desde que asumió la presidencia. Fue también una demostración de que Taiwán está dispuesto a rediseñar su diplomacia en tiempo real ante cada intento de asfixia por parte de Beijing: sin anuncios, sin rutas fijas, sin margen para el bloqueo anticipado.

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