Eileen Wang, primera autoridad de Arcadia, renunció a su cargo tras acordar con la justicia federal declararse culpable de operar en favor de Beijing sin notificación al gobierno estadounidense. Enfrenta hasta diez años de prisión.
La alcaldesa de Arcadia, una ciudad del sur de California, se convirtió en el último caso de infiltración china documentado en la política local estadounidense. Eileen Wang acordó con la justicia federal declararse culpable de actuar como agente ilegal de un gobierno extranjero y presentó su renuncia al cargo.
Wang había sido imputada en abril por un solo cargo: operar en territorio estadounidense en representación del gobierno chino sin notificarlo previamente a las autoridades, tal como exige la ley federal. La condena máxima para ese delito es de diez años de prisión.
Según el acuerdo de culpabilidad, Wang y su colaborador Yaoning «Mike» Sun trabajaron entre finales de 2020 y 2022 para funcionarios de la República Popular China, promoviendo sus intereses mediante la difusión de propaganda pro-Beijing en suelo estadounidense. Ambos operaban el sitio de noticias U.S. News Center, dirigido a la comunidad chino-americana, donde publicaban contenido favorable a Beijing por instrucción directa de funcionarios chinos.
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Sun ya fue condenado: en octubre pasado se declaró culpable del mismo cargo y cumple actualmente una pena de cuatro años de prisión. Los registros electorales lo señalan además como tesorero de la campaña con la que Wang ganó las elecciones municipales de 2022.
El caso se inscribe en un patrón más amplio que el FBI y el Departamento de Justicia vienen documentando desde hace años: la utilización de figuras comunitarias, medios digitales en idioma chino y redes de influencia para moldear la opinión pública y penetrar espacios de poder local en Estados Unidos. Arcadia, con una población de mayoría asiática en el área de Los Ángeles, era un objetivo natural para ese tipo de operaciones.
Para Washington, el caso Wang es una señal más de que la competencia con Beijing no se libra solo en los mares del Indo-Pacífico o en los pasillos del Congreso, sino también en las salas de concejo de ciudades medianas del interior americano.

