Entre enero y octubre de 2025, los incendios forestales en Córdoba afectaron 17.545 hectáreas, frente a las 102.337 del mismo período de 2024 — una reducción del 82,9%. El dato, presentado por el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros en noviembre pasado, refleja una transformación concreta en la capacidad de respuesta provincial.
Para dimensionarlo, recordemos que en 2024 un solo incendio arrasó unas 42.000 hectáreas en el norte de las Sierras Chicas, extendiéndose desde Capilla del Monte hasta Los Cocos, San Esteban, La Cumbre, La Granja y el Valle del Río Pinto; en 2025, el incendio más grande del año alcanzó 6.350 hectáreas en el Parque Nacional Quebrada del Condorito y fue controlado en una semana.
El contexto regional muestra que el desafío no desapareció. Argentina es uno de los países con mayor superficie quemada anual de América del Sur, con picos que superaron el millón de hectáreas en años recientes. De hecho, la última temporada de incendios forestales dejó en Chubut un escenario de alarma. En solo unos meses se quemaron 62.000 hectáreas, una cifra que representa cerca del 40% de toda la superficie afectada en los últimos once años.
Lo que Córdoba ya construyó
El sistema provincial integra 194 cuarteles de bomberos voluntarios, el ETAC (Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes) con 400 bomberos especializados y 200 agentes técnicos, y una red de faros de conservación con cámaras de visión 360° en el territorio serrano. Un sistema satelital de alerta temprana que procesa datos de 10 satélites con inteligencia artificial completa la infraestructura de detección.
La coordinación institucional se formaliza en la Mesa Técnica Provincial de Áreas Afectadas por Incendios Forestales y Rurales, presentada en noviembre de 2025, que articula al Ministerio de Seguridad con CONAE, INTA, el Observatorio Hidrometeorológico y los cuerpos de bomberos.
Esta arquitectura, construida tras las experiencias críticas de 2020, 2022 y 2024, representa un salto cualitativo en la respuesta interinstitucional.

A ello se suma una dimensión comunitaria que creció a partir del impacto del incendio de 2024. En el Valle de Punilla, vecinos, organizaciones e instituciones públicas y privadas impulsaron el proyecto Agua en Altura: la instalación de puntos estratégicos en zonas elevadas de la sierra, cada uno compuesto por tanques con capacidad inicial de 3.000 litros, gestionados por los Bomberos de Los Cocos.
La iniciativa, surgida de la Mesa de Prevención de Incendios de esa localidad con participación de INTA, la Asociación Rural Sierras Chicas y la Brigada de Acción Comunitaria (BAC), busca garantizar que el agua llegue antes que el fuego, reduciendo los tiempos de respuesta en zonas de difícil acceso vehicular.
El aporte chino
China desarrolló en los últimos años una de las flotas de drones forestales más grandes del mundo como parte de una apuesta tecnológica sostenida en prevención de incendios.
Entre los modelos de mayor rendimiento figura el JOUAV CW-007: ala fija, cuatro horas de autonomía y radio de patrullaje de 200 km², con capacidad de operar con vientos de hasta 60 km/h. Para detección e intervención inicial, el DJI Matrice 300 RTK incorpora cámaras térmicas de alta resolución capaces de identificar focos a 500 metros de altura.
El sistema operativo chino integra centros de control regional con algoritmos de machine learning entrenados sobre grandes volúmenes de imágenes de focos reales, con un costo operativo por hora de vuelo que es una fracción del de un helicóptero equivalente.

A nivel satelital, la constelación Gaofen opera satélites especializados en monitoreo forestal con alta frecuencia de revisita y resolución superior a los sistemas comerciales habitualmente disponibles en Argentina. Marcos de cooperación espacial bilateral entre Argentina y China incluyen cláusulas de cooperación en gestión de desastres que podrían habilitar el acceso a estos datos.
En modelos predictivos, universidades chinas desarrollaron algoritmos para regiones montañosas semiáridas — comparables a las sierras cordobesas — que integran variables meteorológicas, índices de vegetación, topografía e historial de incendios para anticipar focos con varios días de anticipación.
El canal disponible
No existe actualmente un memorando específico entre el Ministerio de Seguridad de Córdoba y algún organismo chino en materia de incendios forestales. Pero el marco normativo disponible es amplio: el Plan de Acción Conjunto Argentina-China 2022-2026 incluye cooperación en gestión de riesgos naturales, y el memorando CONAE-CNSA habilita aplicaciones de monitoreo ambiental. Del lado chino, la Administración Nacional de Silvicultura y Praderas y la Administración Nacional de Incendios y Rescate son los organismos específicos con quienes articular.
La gestión podría iniciarse por tres vías en paralelo: la Cancillería argentina, la gobernación cordobesa y el contacto directo entre el Ministerio de Seguridad provincial y las entidades chinas arriba mencionadas. Los antecedentes internacionales indican que este tipo de acuerdos técnicos bilaterales se activan en seis a nueve meses.
Córdoba ya demostró que su arquitectura institucional funciona. El paso siguiente sería activar el artículo 34 del Plan de Acción Conjunto Argentina-China, sumar los datos de la constelación Gaofen al Sistema de Alerta Temprana y explorar con las autoridades chinas pertinentes un programa piloto de drones para las zonas de mayor riesgo en las Sierras.
Los canales bilaterales están abiertos, la tecnología está disponible y el antecedente cordobés, lo mismo que la madura relación diplomática que mantiene con China, constituyen una plataforma lo suficientemente sólida como para sostener una negociación técnica con resultados concretos.

