Los embajadores de China y Rusia en Argentina defienden su alianza estratégica a tres décadas de su fundación

En una columna conjunta publicada en Buenos Aires en el diario Perfil, los embajadores de ambas potencias describieron el vínculo bilateral que los une como un modelo de relación entre grandes potencias basado en la no alineación, el apoyo mutuo y la centralidad de la ONU, en un contexto marcado por la visita de Putin a China y el trigésimo aniversario de su asociación estratégica.

El año 2026 marca dos fechas relevantes en el calendario diplomático sino-ruso: el trigésimo aniversario del establecimiento de la Asociación de Coordinación Estratégica China-Rusia y el vigésimo quinto aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación. En ese marco, el presidente Vladimir Putin realizó una visita de Estado a China que, según los embajadores Dmitry Feoktistov y Wang Wei —representantes de Rusia y la República Popular China en Argentina, respectivamente—, llevó las relaciones bilaterales a un «nivel sin precedentes».

En una columna conjunta publicada en el diario Perfil, ambos funcionarios describieron el vínculo entre sus países como maduro, autosuficiente y orientado estratégicamente por los propios presidentes. El texto, de carácter declarativo y representativo de las posiciones oficiales de Moscú y Pekín, sintetiza los pilares conceptuales sobre los que ambas potencias construyeron su relación en los últimos años.

No alineación, no confrontación y no implicancia contra terceros

El núcleo doctrinario de la columna gira en torno a tres principios que los embajadores presentan como fundamento de la estabilidad del vínculo: autonomía estratégica, no confrontación y no implicancia contra terceros. Bajo esa lógica, China y Rusia se presentan como potencias que coordinan posiciones sin imponer voluntades ni agendas al otro, y sin constituir un bloque dirigido contra ningún tercer país.

Esta formulación apunta directamente a contrarrestar las caracterizaciones occidentales de la relación como un eje antiestadounidense o una alianza de facto contra la OTAN. La narrativa oficial de ambas cancillerías insiste en que su cooperación no reproduce los esquemas de la Guerra Fría sino que construye un modelo alternativo basado en el beneficio recíproco y el respeto a los intereses fundamentales de cada parte.

Rusia
Los embajadores de ambas potencias describieron el vínculo bilateral que los une como un modelo de relación entre grandes potencias basado en la no alineación, el apoyo mutuo y la centralidad de la ONU, en un contexto marcado por la visita de Putin a China y el trigésimo aniversario de su asociación estratégica.

La ONU como eje del orden internacional reclamado

Tanto China como Rusia, en su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad, posicionan a las Naciones Unidas como el organismo central del orden internacional que defienden. Los embajadores señalaron que ambos países emitieron el año pasado tres declaraciones conjuntas sobre la profundización de la colaboración bilateral, la estabilidad estratégica global y la defensa del derecho internacional, en el marco de las conmemoraciones del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Ese hilo histórico —la victoria antifascista como legitimidad fundante, el rechazo a la «glorificación del nazismo»— es un elemento recurrente en la retórica diplomática rusa que Pekín ha ido adoptando con mayor frecuencia desde la invasión a Ucrania en 2022. El texto de los embajadores reproduce esa estructura argumental al vincular el rechazo al «bullying unilateral» con la defensa del legado de 1945.

Multipolaridad y globalización inclusiva como programa

El texto concluye con una declaración de objetivos compartidos: impulsar un multilateralismo genuino, avanzar hacia una multipolaridad igualitaria y ordenada, y promover una globalización económica inclusiva. Ambas potencias se presentan como fuerzas reformadoras del orden internacional, empujando su evolución hacia una distribución más equitativa del poder global.

La columna conjunta de los embajadores en un medio argentino no es un gesto neutral. Buenos Aires es un escenario diplomático relevante para ambas capitales. Aunque Argentina no es miembro del BRICS, mantiene vínculos económicos y políticos con China que han sido un eje de disputa interna en el gobierno de Javier Milei, quien intentó distanciarse del gigante asiático sin lograrlo por completo.

Sin ninguna duda, en este contexto, la publicación simultánea en Argentina de esta columna en el diario Perfil busca plantear un disurso alternativo, y tal vez cierta disconformidad frente al eje Estados Unidos-Israel que Milei y su gobierno defienden taxativamente, ofreciendo la opción de la multipolaridad.

Asimismo, esta declaración conjunta de los embajadores, un acto de diplomacia poco común, refleja el valor geopolítico que tiene actualmente Argentina, ante una agenda internacional cada vez más compleja, que tiene al Conor Sur como uno de sus escenarios más calientes, donde ambos países BRICS también buscan defender su posición.

 

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