El juez que condenó a El Chapo ahora tiene en su corte a Zhi Dong Zhang, el bróker chino de los carteles mexicanos

Conocido como «Brother Wang», el ciudadano chino acusado de traficar cocaína, metanfetamina y fentanilo y de lavar decenas de millones de dólares para el Cartel de Sinaloa y el CJNG se declaró no culpable en Brooklyn, tras una fuga de película que lo llevó de un arresto domiciliario en Ciudad de México a una detención en Cuba.

El expediente de Zhi Dong Zhang tiene todos los condimentos de los grandes juicios del narcotráfico que se ventilan en la corte federal de Brooklyn, con un agregado que lo vuelve único: el acusado no es mexicano ni colombiano, sino un ciudadano chino de 38 años señalado como el eslabón financiero y logístico entre los carteles mexicanos y las redes criminales de Asia. Su caso quedó en manos del juez Brian M. Cogan, el mismo que condenó a Joaquín «El Chapo» Guzmán y que lleva la causa de Ismael «El Mayo» Zambada, además de haber juzgado al exsecretario de Seguridad mexicano Genaro García Luna. Y el paralelismo no termina ahí: Frank Pérez, el abogado de «El Mayo» Zambada, asumió la defensa de «Brother Wang».

Zhang —que acumula una docena de alias, entre ellos «Brother Wang», «Pancho», «Chino» y «HeHe»— fue entregado por México a Estados Unidos el 23 de octubre de 2025 y, tras una primera comparecencia en Texas, fue procesado en el Distrito Este de Nueva York por conspiración para la distribución e importación internacional de cocaína, distribución de metanfetamina y delitos de lavado de dinero. En la audiencia del 19 de noviembre en Brooklyn se declaró no culpable, y quedó detenido a la espera de las siguientes instancias del proceso. El Departamento de Justicia lo designó Consolidated Priority Organization Target (CPOT), la categoría reservada para los narcotraficantes considerados más relevantes del mundo. Si es hallado culpable, enfrenta una pena máxima de prisión perpetua.

El eslabón chino de Sinaloa y el CJNG

El caso condensa uno de los fenómenos más significativos del crimen organizado contemporáneo: la articulación entre redes chinas de lavado de dinero y los grandes carteles mexicanos. Según el agente especial a cargo de Homeland Security Investigations (HSI) en Nueva York, Ricky J. Patel, las acciones de Zhang habrían fortalecido las operaciones del Cartel de Sinaloa y del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Para las autoridades mexicanas, «Brother Wang» funcionaba como el enlace entre las organizaciones criminales mexicanas y chinas para la producción y el tráfico de fentanilo.

De acuerdo con la acusación neoyorquina, Zhang operó desde junio de 2016 una estructura masiva que importó miles de kilos de estupefacientes a Estados Unidos y otros países. Las fuerzas de seguridad realizaron numerosas incautaciones vinculadas a su organización, incluyendo 46 kilos de cocaína, 58 de metanfetamina y casi siete de fentanilo. En el expediente de Nueva York figuran además como coacusados Cosme Avendaño Soto y Qi Yun.

Zhang —que acumula una docena de alias, entre ellos «Brother Wang», «Pancho», «Chino» y «HeHe»— fue entregado por México a Estados Unidos el 23 de octubre de 2025.

Pero el corazón del caso está en la ingeniería financiera. La organización habría creado empresas fantasma en Estados Unidos con números de seguridad social falsos y documentación fraudulenta, y reclutado a individuos conocidos como «banqueros» para abrir cuentas a nombre de esas sociedades, recoger efectivo en distintos puntos del país, depositarlo y girarlo hacia cuentas en el exterior. Supervisores radicados en México, denominados «coordinadores», dirigían cada paso del proceso. En total, los investigadores identificaron más de cien empresas fantasma ligadas a la organización, utilizadas para lavar al menos 77 millones de dólares en ganancias del narcotráfico.

La acusación del Distrito Norte de Georgia agrega otra capa: allí se sostiene que Zhang negoció y coordinó personalmente, en enero y febrero de 2022, la entrega de 11 kilos de cocaína y un kilo de fentanilo a Atlanta, y que supervisaba casas de acopio en Georgia y California para juntar el efectivo. Según ese expediente, el esquema de lavado involucró 150 empresas, 170 cuentas bancarias y unos 20 millones de dólares.

Una fuga de película: un túnel en Ciudad de México y una captura en Cuba

El camino de Zhang hasta el banquillo de Brooklyn fue todo menos lineal, y dejó heridas políticas en México. Fue detenido por primera vez el 30 de octubre de 2024 en Ciudad de México, en un operativo conjunto de las fuerzas federales mexicanas, y quedó sujeto a un proceso de extradición. Pero un juez federal le otorgó la medida cautelar de prisión domiciliaria, recluido en un domicilio custodiado por la Guardia Nacional y con tobillera electrónica. El 11 de julio de 2025 logró fugarse: escapó a través de un túnel y huyó hacia Cuba con un pasaporte falso.

La fuga desató un escándalo institucional. La presidenta Claudia Sheinbaum arremetió contra el juez que le concedió la prisión domiciliaria pese a las objeciones de la Fiscalía General de la República, y acusó al Poder Judicial de incurrir en actos de corrupción. La historia se cerró rápido: según confirmó el secretario de Seguridad Omar García Harfuch, Zhang fue detenido en Cuba el 31 de julio de 2025 junto con otras dos personas, fue devuelto a México y, tres meses después, entregado a Estados Unidos.

El tablero que viene

El proceso continúa en dos frentes: la causa principal en Brooklyn ante Cogan y el expediente paralelo en Atlanta. Tras declararse no culpable, Zhang quedó detenido con una siguiente audiencia programada para enero de 2026. El desenlace —juicio o eventual acuerdo con la fiscalía, como ocurrió con «El Mayo» Zambada ante el mismo juez— definirá cuánto de la trama financiera sino-mexicana del fentanilo termina expuesta en una sala de audiencias. Como recuerdan los propios documentos oficiales, una acusación formal es solo una alegación: el acusado se presume inocente hasta que se demuestre su culpabilidad más allá de toda duda razonable.

 

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