El artista y activista chino presenta «Sewing a Button» en Aviva Studios, una pieza en la que revive ante el público —y bajo la mirada de seis cámaras de vigilancia— su encierro de 2011, cuando pasó 81 días detenido sin cargos formales por la Seguridad Pública china. La obra integra la muestra «Button Up!», que repasa 200 años de relaciones entre Gran Bretaña y China.
Quince años después de uno de los episodios más oscuros de su vida, Ai Weiwei decidió volver a la celda. El artista y activista chino, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo mundial, presentó en Manchester «Sewing a Button» («Cosiendo un botón»), una performance en vivo de 24 horas en la que recreó su detención secreta de 2011, cuando fue privado de su libertad sin cargos formales por la Seguridad Pública de China y pasó 81 días confinado en una celda individual, entre interrogatorios, comidas, aseo y ejercicio.
La pieza se desarrolló en The Hall de Aviva Studios, sede de Factory International, hasta las 17 horas del 4 de julio de 2026, y pudo seguirse también en vivo a través del sitio web de la institución. Se trata de la primera vez que Ai Weiwei reactúa en vivo aquella experiencia brutal que cambió su vida, y constituye además su primera obra de performance duracional.
Una celda reconstruida y seis cámaras de vigilancia
Para la ocasión se levantó una recreación de la celda en la que el artista estuvo detenido, de 7,2 por 3,6 metros. El público fue invitado a ser testigo de la experiencia a lo largo de una noche y un día completos: pudo observar a Ai Weiwei dormir, comer, ejercitarse, escribir, asearse y ser interrogado por una serie de periodistas y comunicadores experimentados que asumieron el rol de sus captores.
El dispositivo escénico incorporó, además, una capa perturbadora: los asistentes pudieron observar al artista tal como lo hacían sus guardias en 2011, a través de las imágenes de seis cámaras de circuito cerrado instaladas en la sala. La vigilancia, uno de los ejes recurrentes de la obra de Ai Weiwei, dejó así de ser tema para convertirse en experiencia compartida con el espectador.
El título de la pieza remite a un momento conmovedor de su cautiverio: tras dos meses viviendo sin un botón que sostuviera sus pantalones, un guardia finalmente le acercó aguja e hilo para remendarlos. Ese gesto mínimo, casi imperceptible, condensa para el artista la fragilidad de la dignidad humana bajo el encierro.
Doscientos años de historia entre Gran Bretaña y China
«Sewing a Button» forma parte de «Button Up!», la gran exposición que Ai Weiwei presenta en Aviva Studios y que confronta 200 años de poder, comercio, guerra, cultura e imperio que moldearon las relaciones entre Gran Bretaña y China. Si la muestra despliega esas fuerzas históricas en gran escala, la performance las destila en una historia humana de una intimidad estremecedora, donde lo personal y lo político se entrelazan sin concesiones, como es marca registrada en la trayectoria del artista.
La detención de Ai Weiwei en 2011 se produjo en el aeropuerto de Beijing, en el marco de una ola de arrestos contra activistas y disidentes chinos, y generó entonces una condena internacional generalizada. Tras su liberación, el artista se radicó fuera de China y consolidó una obra que interpela de manera frontal los mecanismos de censura, vigilancia y opresión política, no solo en su país natal sino a escala global.
Inquietante y provocadora, «Sewing a Button» expone la fragilidad de las libertades personales en el incierto mundo actual, y confirma que, a los 68 años, el creador chino sigue dispuesto a poner el cuerpo —literalmente— para que la memoria de lo vivido no se diluya en la abstracción.

