Los datos oficiales revelan más de 500 incidentes en centrales nucleares chinas desde 2011, mientras Pekín restringe el acceso a información que considera inconveniente para la expansión atómica.
Los reactores nucleares de China registraron alrededor de 130 paradas irregulares causadas por fallas en instalaciones críticas y errores humanos entre 2011 y 2024, incluso después de que el gobierno reforzara sus protocolos de seguridad tras el desastre de Fukushima. Los datos provienen de informes de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear china y fueron analizados por la agencia Kyodo.
Un volumen de incidentes que supera a Japón
Durante ese período de 14 años, las centrales nucleares chinas y otras instalaciones vinculadas a la energía atómica acumularon más de 500 incidentes registrados por el organismo regulador del país. A modo de comparación, Japón —que operaba 54 reactores antes de Fukushima— reportó más de 90 paradas en igual período, según la Autoridad Reguladora Nuclear nipona.
Entre los cierres irregulares chinos, seis fueron clasificados como incidentes graves de Nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES), que va del 0 al 7. Los desastres de Fukushima y Chernóbil fueron catalogados como Nivel 7.
Fallas concretas en plantas operativas
En junio de 2015, el mecanismo de accionamiento de las barras de control del reactor n.º 3 de la central de Ningde, en Fujian, sufrió una pérdida total de energía. Un problema similar obligó al cierre del reactor n.º 3 de Hongyanhe, en Liaoning, en noviembre de 2019.

Expansión acelerada con opacidad informativa
China pasó de 15 reactores operativos a fines de 2011 a 59 a fines de 2025, posicionándose como la tercera potencia nuclear mundial en capacidad de generación, detrás de Estados Unidos y Francia. Tras Fukushima, Pekín frenó la construcción de nuevas plantas y revisó sus estándares de seguridad, para retomar obras en 2012.
Sin embargo, la expansión no vino acompañada de mayor transparencia. En 2021, las autoridades chinas no informaron de forma oportuna sobre un incidente en la central de Taishan, Guangdong, donde se dañaron barras de combustible y aumentaron los niveles de radiación en el refrigerante del reactor. La información recién se conoció cuando medios occidentales la publicaron ese mismo año. Las autoridades justificaron mantener el reactor en funcionamiento argumentando que los daños menores en barras de combustible son «un fenómeno común», hasta que la unidad fue detenida en julio de 2021 para inspección y reparación.
Datos de tritio suprimidos
En 2024, China dejó de publicar información sobre materiales radiactivos liberados por sus centrales. La medida coincidió con reportes internacionales que indicaban que en 2022 plantas nucleares chinas habían vertido aguas con tritio en concentraciones hasta nueve veces superiores al límite anual establecido para la planta de Fukushima. Un experto japonés en energía nuclear reclamó una «supervisión externa continua» sobre la política atómica china.

