El Ejército Popular de Liberación confirmó el lanzamiento de un proyectil estratégico con ojiva simulada hacia el Pacífico. Tokio expresó su «seria preocupación», mientras Taiwán, Australia y Nueva Zelanda condenaron la maniobra, realizada en la antesala del 99° aniversario de la fundación de las fuerzas armadas chinas.
El Ejército chino anunció este lunes que un submarino de propulsión nuclear lanzó con éxito un misil balístico hacia el Pacífico, una demostración de fuerza que generó inquietud en Japón y en otros países de la región, ya en alerta por la expansión militar de Beijing.
Según la agencia oficial Xinhua, el misil estratégico, que portaba una ojiva simulada, fue disparado a las 12:01 (hora local) desde un submarino nuclear de la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) hacia aguas internacionales del Pacífico, y cayó con precisión dentro de la zona designada.
Se trata de un hecho inusual: el Ejército chino rara vez comunica públicamente el lanzamiento de un misil balístico desde submarino (SLBM). La aparente exhibición de capacidad nuclear se produjo en la antesala del 99° aniversario de la fundación del EPL, que se conmemora el 1 de agosto.
La reacción de Tokio
El portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, confirmó que el proyectil no sobrevoló el territorio nipón ni su zona económica exclusiva (ZEE), y que Beijing notificó a Tokio con antelación sobre el lanzamiento. Tampoco se reportaron daños a aeronaves o embarcaciones japonesas.
No obstante, el jefe de Gabinete manifestó su preocupación durante una conferencia de prensa en Tokio y aseguró que su país permanecerá vigilante. Kihara criticó además a China por «aumentar continuamente su gasto de defensa a un ritmo elevado sin suficiente transparencia» y por expandir «rápida y extensamente» sus capacidades misilísticas nucleares, incluidos los misiles balísticos intercontinentales.
Tras ser informado por China alrededor de las 11:30 sobre el inminente lanzamiento, el gobierno japonés transmitió su seria preocupación por la intensificación de las actividades militares y exigió a Beijing «reconsiderar» el disparo para no amenazar la seguridad de Japón.
El domingo, las autoridades chinas ya habían notificado a la Guardia Costera japonesa sobre las áreas marítimas designadas ante la posible caída de restos, que incluían parte de la ZEE nipona en el Pacífico, al sur de la prefectura occidental de Wakayama.
Condena de Taiwán y preocupación regional
La Oficina Presidencial de Taiwán condenó el lanzamiento y sostuvo que socava la paz y la estabilidad internacionales. Su portavoz, Karen Kuo, afirmó en un comunicado que Beijing «buscó intimidar a la comunidad internacional» con la prueba, e instó al gigante asiático a «ejercer moderación, respetar el orden internacional basado en reglas y cesar de inmediato sus acciones unilaterales irresponsables».
Australia, que también fue notificada con antelación, calificó el ensayo como «desestabilizador para la región», en palabras de su canciller, Penny Wong. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda, Winston Peters, expresó la «profunda preocupación» de su país por el lanzamiento de armamento con capacidad nuclear, y señaló que parece formar parte de un «patrón recurrente de China», en referencia al ensayo de un misil balístico intercontinental disparado hacia el Pacífico Sur en 2024.
Beijing minimiza el ensayo
La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, aseguró en Beijing que la prueba fue un ejercicio «rutinario» dentro del entrenamiento militar anual del país y que se realizó «de conformidad con el derecho y la práctica internacionales». «Esperamos que los países pertinentes no le den una lectura excesiva», declaró, y subrayó que el ensayo no estuvo dirigido contra ningún país en particular.
El mismo día, China y Rusia iniciaron un ejercicio naval conjunto en un puerto militar de Qingdao, en el este del país, frente al mar Amarillo, que incluiría misiones de guerra antisubmarina y defensa aérea.
El lanzamiento se produce en un contexto de tensión entre Tokio y Beijing, luego de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugiriera en noviembre pasado ante el Parlamento que un ataque de China contra Taiwán podría motivar una respuesta de las Fuerzas de Autodefensa japonesas en apoyo de Estados Unidos, su aliado.

