EE.UU. golpea a la cúpula militar y empresas cubanas por sus lazos de defensa con China y Rusia

El Departamento de Estado apuntó contra GAESA, Tecnoimport, Duna S.A. y el agregado militar cubano en Pekín, en el marco de la ofensiva de sanciones que Trump mantiene contra La Habana desde enero.

Estados Unidos sancionó el jueves a un nuevo grupo de altos funcionarios y entidades del sector de defensa de Cuba, en medio de una creciente preocupación de Washington por las adquisiciones militares y la cooperación en seguridad que La Habana mantiene con China y Rusia.

Las medidas se suman a la ofensiva de sanciones lanzada por la administración de Donald Trump desde comienzos de año, con el objetivo declarado de presionar al Gobierno cubano para que emprenda reformas democráticas y de generar fracturas internas en el liderazgo de la isla.

GAESA, el conglomerado militar en la mira

Entre los principales blancos figura GAESA, el conglomerado económico administrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que controla entre el 40% y el 70% de la economía cubana. Washington sostiene que varias filiales del grupo funcionaron como canal para el ingreso de bienes y tecnología militar procedentes de Pekín y Moscú.

Tras el reclamo de EE.UU., la cooperativa neuquina CALF intimó al embajador Lamelas y elevó su reclamo a la Cancillería

En ese marco, el Departamento de Estado apuntó específicamente contra Tecnoimport y la importadora Duna S.A., a las que acusa de adquirir y gestionar el ingreso de equipamiento y productos técnicos vinculados a los sectores de defensa de China y Rusia.

La diplomacia militar cubana en Asia, también sancionada

Las sanciones alcanzaron además a la diplomacia militar cubana desplegada en Asia. Entre los funcionarios señalados está Waldo Pérez Cortés, agregado militar de Cuba en Pekín, a quien Washington acusa de participar directamente en gestiones de adquisiciones militares y en el fortalecimiento de la cooperación de defensa con el Gobierno chino.

Estados Unidos reiteró que el estrecho vínculo entre La Habana y sus dos socios estratégicos, China y Rusia, constituye un factor central en sus evaluaciones de seguridad regional, en momentos en que busca frenar el flujo de tecnología y equipamiento militar hacia la isla.

Lectura geopolítica

El episodio confirma que Cuba sigue funcionando como un nodo secundario pero persistente en la rivalidad entre Washington y el eje sino-ruso en el hemisferio occidental. Para Pekín, sostener la relación de defensa con La Habana tiene un costo político creciente frente a Estados Unidos, pero también un valor simbólico: mantener presencia estratégica a pocos kilómetros de territorio estadounidense.

Para Trump, cada nueva ronda de sanciones cumple una doble función interna y externa —presionar por reformas en la isla y, al mismo tiempo, enviar una señal de firmeza frente a China en el propio «patio trasero» de Washington.

 

Comparte

spot_img

Popular