La geopolítica de los océanos: APEC y la renovación del poder marítimo global

El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrado recientemente en Perú, subraya el papel protagónico del océano Pacífico como epicentro del comercio mundial. Este desplazamiento del Atlántico hacia el Pacífico, consolidado desde finales del siglo XX, responde en gran medida al auge de la República Popular China, así como al desarrollo de las economías del Asia oriental y la expansión occidental de América del Norte.

En el marco del APEC, la inauguración del megapuerto de Chancay, al norte de Lima, destacó como el hito más relevante del evento. Esta monumental obra, desarrollada por la estatal china Cosco Shipping, se perfila como el mayor puerto del Pacífico sur y un nodo estratégico para conectar Sudamérica con Asia, reduciendo tiempos y costos de transporte. Con una inversión inicial de 1.300 millones de dólares, Chancay no solo transformará el comercio regional, sino que también reconfigurará el impacto económico y social en su entorno inmediato.

Chancay y la Ruta Marítima de la Seda
El presidente chino, Xi Jinping, aludió a la importancia geopolítica de Chancay al describirlo como un punto de conexión entre el legado del Camino Inca y la moderna Ruta Marítima de la Seda. Este puerto refuerza el rol de China como líder en infraestructura global, enmarcado en su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que busca redibujar las rutas comerciales mediante inversiones estratégicas en puertos, corredores bioceánicos y redes logísticas.

Sin embargo, el creciente protagonismo chino genera tensiones en el escenario geopolítico. Estados Unidos ha expresado su preocupación por el uso “multipropósito” del puerto de Chancay, sugiriendo una posible utilización militar, un reclamo habitual en sus discursos frente a proyectos chinos en América Latina, como la estación espacial en Neuquén, Argentina. Este tipo de narrativas contrasta con la ausencia de pruebas que respalden tales acusaciones, como lo demuestran inspecciones independientes y reportes periodísticos.

El Pacífico, eje del poder marítimo global
El dinamismo comercial del Pacífico refleja un cambio estructural en las relaciones internacionales. Mientras el Acuerdo Transpacífico (TTP) quedó trunco tras el retiro de Estados Unidos bajo el gobierno de Trump, China ha liderado la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), estableciendo lazos comerciales con naciones clave del Pacífico, incluidas Australia, Japón y Corea del Sur.

Por otro lado, América Latina observa con interés las oportunidades que ofrecen proyectos como Chancay o los corredores bioceánicos, que podrían integrar mejor las economías del continente con los mercados asiáticos. Estos desarrollos plantean un dilema estratégico: ¿se priorizarán las exportaciones extractivistas o se adoptará un enfoque más amplio de integración territorial y desarrollo sostenible?

La competencia marítima y sus implicancias para Argentina
Para Argentina, los desarrollos en el Pacífico resuenan con desafíos en el Atlántico sur, un espacio estratégico marcado por la presencia ilegal extranjera en las Islas Malvinas y su cercanía a la Antártida. La revitalización de las rutas marítimas, incluido el interés por el Mar Ártico debido al cambio climático, refuerza la necesidad de políticas nacionales que protejan los recursos marítimos y potencien la conectividad regional.

El caso de Chancay ilustra cómo la infraestructura portuaria puede ser un catalizador para el desarrollo económico, pero también un eje de disputa geopolítica. En un mundo donde los mares vuelven a ser escenarios de competencia estratégica, la integración de América Latina en estas dinámicas será crucial para su posicionamiento global.

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