China denuncia violación al derecho internacional tras la captura de Maduro por Estados Unidos

Pekín advierte que la operación de Washington amenaza la estabilidad global y la soberanía de los Estados.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China emitió un fuerte pronunciamiento este lunes condenando la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de Estados Unidos, tras una operación militar estadounidense en Caracas que llevó a su traslado a Nueva York para enfrentar cargos penales.

En su respuesta oficial a los medios, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino calificó la acción de “violación clara del derecho internacional, de las normas básicas de las relaciones internacionales y de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”. Asimismo, instó a Washington a garantizar la seguridad personal de Maduro y su esposa, ordenar su liberación inmediata y dejar de intentar derrocar al Gobierno venezolano.

La postura de China trasciende la mera solidaridad con un aliado. Pekín, que ha mantenido estrechos vínculos políticos, comerciales y financieros con Venezuela durante más de una década —incluyendo gigantescos acuerdos de préstamo a cambio de petróleo— ve en esta operación estadounidense un precedente que cuestiona los principios de soberanía y no intervención que Beijing ha promovido como pilares de su política exterior.

En declaraciones adicionales de altos funcionarios chinos difundidas este lunes, el país instó a la comunidad internacional, especialmente al Consejo de Seguridad de la ONU, a debatir la situación y defender la Carta de las Naciones Unidas, posicionándose contra lo que Pekín califica como actos unilaterales y hegemónicos que socavan el orden multilateral.

La crítica de China se suma a la de otras potencias diplomáticas como Rusia, que también ha calificado la acción de Washington como una “agresión armada”, así como la de varios países latinoamericanos que denunciaron la intervención militar estadounidense. Reuters+1

Mientras tanto, en Venezuela, el Tribunal Supremo declaró la ausencia temporal de Maduro y autorizó el ejercicio de la presidencia a la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, en medio de tensiones internas y presiones internacionales sobre la legitimidad del nuevo liderazgo transitorio.

El caso de Venezuela representa una prueba de fuego para la estrategia diplomática china en América Latina. Pekín ha invertido fuertemente en la región, consolidando lazos económicos y promoviendo su visión de un mundo multipolar frente a la influencia tradicional de Washington. Sin embargo, la rapidez y contundencia de la operación estadounidense plantea interrogantes sobre la capacidad de China para proteger sus intereses y aliados frente a decisiones de seguridad nacional de otras potencias.

Analistas consultados por Reuters señalan que esta crisis podría impulsar a China a reforzar su papel en foros multilaterales, presionar por resoluciones en la ONU y coordinarse con aliados como Rusia para contrarrestar la narrativa de Estados Unidos, aunque con cautela para no entrar en un enfrentamiento directo que escale aún más la crisis internacional.

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