China dio un nuevo paso en la democratización del conocimiento científico durante 2024, con una expansión sostenida de su infraestructura y una participación pública en niveles inéditos. Así lo reflejan las últimas estadísticas nacionales sobre divulgación científica publicadas por el Ministerio de Industria y Tecnología Informática.
El dato más visible es el crecimiento de los museos de ciencia y tecnología: el país alcanzó los 1.890 espacios de este tipo, 111 más que el año anterior. Estos centros se consolidan como nodos clave para acercar la ciencia a la vida cotidiana, especialmente entre niños y jóvenes, en un contexto donde la innovación ocupa un lugar central en la estrategia de desarrollo chino.
El respaldo financiero acompañó esa expansión. En 2024, la financiación nacional destinada a actividades de divulgación científica llegó a 22.220 millones de yuanes (unos 3.190 millones de dólares), con un crecimiento interanual del 3,32 %. La inversión no solo sostiene infraestructura, sino también programas educativos, exposiciones itinerantes y contenidos digitales.
También creció el capital humano dedicado a esta tarea. Cerca de 2,21 millones de personas trabajaron en divulgación científica, ya sea a tiempo completo o parcial, lo que representa un aumento del 2,62 % respecto de 2023. Este entramado de educadores, técnicos y divulgadores refuerza la capacidad del sistema para llegar a públicos diversos y en todo el territorio.
La participación ciudadana fue masiva. A lo largo del año se realizaron más de 1,44 millones de conferencias científicas, tanto presenciales como en línea, que convocaron a más de 2.000 millones de participantes. Además, se organizaron unas 109.200 exposiciones especiales de ciencia y tecnología, visitadas por 480 millones de personas. A esto se suma la apertura de 9.680 instituciones de investigación y universidades, que recibieron casi 25 millones de visitas.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro: China apuesta a construir una sociedad científicamente informada como base de su modernización. La divulgación deja de ser un complemento educativo para convertirse en una política estructural, orientada a fortalecer la innovación, la cultura científica y el vínculo entre la investigación y la ciudadanía.

