Xi advierte a Trump que Taiwán puede llevar a un «choque» entre las dos potencias

El presidente chino marcó el tema Taiwán como la cuestión «más importante» de la relación bilateral en la primera jornada de la cumbre en Pekín, donde ambos líderes también abordaron el conflicto en Irán, el comercio y la tecnología.

Xi Jinping advirtió este jueves a Donald Trump que una mala gestión de la cuestión de Taiwán podría derivar en «choques e incluso conflictos» entre Estados Unidos y China, poniendo en riesgo toda la relación bilateral. La advertencia, filtrada por la agencia estatal Xinhua, se produjo durante la primera ronda de conversaciones cerradas de la cumbre de dos días celebrada en Pekín.

Según la agencia oficial, Xi subrayó que «la independencia de Taiwán y la paz en el estrecho son tan irreconciliables como el fuego y el agua», y calificó el asunto como el «más importante» en los vínculos entre ambas naciones. Pekín reivindica la isla como parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para anexionarla.

La declaración contrastó con el tono conciliador de la apertura de la cumbre, celebrada en el Gran Palacio del Pueblo, donde ambos mandatarios se mostraron optimistas ante las cámaras. Trump afirmó que cree en un «futuro fantástico» para la relación bilateral y elogió a Xi como un «gran líder». El presidente chino, por su parte, señaló que siempre ha considerado que «los intereses comunes entre China y Estados Unidos superan sus diferencias».

Xi advirtió a Trump que Taiwán podría generar un «choque» entre las dos potencias

No trascendió si Trump respondió en forma directa sobre Taiwán. La cumbre se produce en un momento en que Pekín busca un cambio en la posición estadounidense sobre la isla: desde la fórmula habitual de que Washington «no apoya» la independencia taiwanesa hacia una declaración de que la «opone». Ese cambio de lenguaje, aunque sutil, implicaría un giro histórico en la política exterior norteamericana.

La visita de Trump a Pekín —la primera de un presidente estadounidense a China en casi una década— adquirió una dimensión más compleja por la guerra en Irán, que estalló a fines de febrero y que, al bloquear el tráfico por el estrecho de Ormuz, afecta al 20% del flujo mundial de petróleo crudo. El conflicto, que obligó a postergar el viaje originalmente previsto para marzo, debilitó la posición negociadora de Washington, especialmente tras el fallo de la Corte Suprema que anuló gran parte de los aranceles de Trump.

En ese contexto, el mandatario estadounidense buscaría el respaldo de Xi para presionar a Irán, socio estratégico de China, a aceptar una propuesta de paz y reabrir la vía marítima. Pekín, sin embargo, tiende a ver el conflicto como un problema de Washington y no ha señalado hasta qué punto cooperará en esa dirección.

Más allá de las tensiones geopolíticas, la cumbre también tiene una dimensión comercial. Trump viajó acompañado de los directivos de Tesla, Nvidia, Apple y Boeing, y se espera el anuncio de acuerdos en sectores no estratégicos, incluidos compromisos chinos de aumentar compras de productos agrícolas y aeronaves estadounidenses. Ambas partes acordaron en octubre pasado, en los márgenes del foro económico regional en Corea del Sur, una pausa de un año en su guerra arancelaria.

 

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