La presión arancelaria de Washington ya redujo 11% las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros y empujó a Toyota a trasladar la producción de la Tacoma a Texas. Pero la armadora de camiones de origen chino ELAM-FAW ve en la crisis una oportunidad: apuesta a la red de 14 tratados comerciales de México para sostener su planta en Hidalgo.
El sector automotriz mexicano vive una reconfiguración de fuerzas. Mientras la presión arancelaria de Donald Trump empieza a surtir efecto en las firmas que exportan a Estados Unidos, las armadoras enfocadas en nichos específicos y con capital asiático, como ELAM-FAW Trucks, ven en la crisis una oportunidad para afianzarse en el mercado local y explotar la red de tratados comerciales de México fuera de Norteamérica.
El propio Trump celebró en su red Truth Social que su estrategia arancelaria ya empezó a rendir frutos para la industria de su país: «Toyota se muda de México a Estados Unidos (¡Texas!). Un acontecimiento importantísimo. ¡Aranceles en acción!», escribió el mandatario tras el anuncio de la marca japonesa, que invertirá 3.600 millones de dólares en su planta de San Antonio para trasladar allí, en los próximos cuatro años, la producción de la pickup Tacoma que hoy se fabrica en Tijuana, Baja California. El futuro de la planta tijuanense, mientras tanto, sigue sin definirse. La ofensiva de Washington ya tiene números concretos: las exportaciones de vehículos ligeros fabricados en México hacia Estados Unidos cayeron un 11%.
La contracara china: quedarse y mirar más allá de Norteamérica
No todas las empresas con armadoras en México proceden igual. ELAM-FAW Trucks, la compañía de origen chino que ensambla camiones en Sahagún, Hidalgo, aseguró que no piensa moverse del país. Su director general, Ernesto del Blanco, reconoció que la incertidumbre comercial está llevando a muchas empresas a replantear sus cadenas de suministro y estrategias de inversión, pero marcó distancia: «En ELAM-FAW Trucks decidimos apostar por México desde el principio, estableciendo una planta de ensamble nacional que hoy nos permite ofrecer mayor estabilidad, cercanía con nuestros clientes y capacidad de respuesta. Más que reaccionar a las coyunturas, buscamos construir una empresa con visión de largo plazo».
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La lectura estratégica del directivo apunta a una ventaja estructural que, sostiene, pocas economías poseen. La relación con Estados Unidos mantendrá su importancia para México, pero el país cuenta con una de las redes de tratados comerciales más amplias del mundo: 14 acuerdos de libre comercio que abren la puerta a más de 50 países de América, Europa y la región Asia-Pacífico. Esa arquitectura, según Del Blanco, le da a México una oportunidad única para consolidarse como una plataforma industrial «verdaderamente global».
La receta: autonomía industrial y diversificación
Para aprovechar esa posición, el CEO considera que México debe fomentar una mayor autonomía industrial a través de la diversificación de sus relaciones comerciales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro, la ampliación de las oportunidades de inversión y el desarrollo de capacidades productivas propias. «Esa visión reduce riesgos, genera mayor estabilidad para la industria y fortalece la posición de México como un socio confiable para las empresas que buscan producir, invertir y desarrollar operaciones de largo plazo», afirmó.
El contraste entre las dos jugadas —la japonesa Toyota cediendo a la presión de Washington y la china FAW atrincherándose en Hidalgo— condensa el nuevo tablero automotor norteamericano. Para las armadoras chinas, cuyo acceso al mercado estadounidense ya estaba de hecho bloqueado por la muralla arancelaria previa contra los vehículos de su país, los aranceles de Trump no cambian la ecuación: su negocio en México es el mercado interno mexicano y, potencialmente, la exportación hacia América Latina y otros destinos cubiertos por la red de tratados. Paradójicamente, la misma presión que expulsa producción orientada a Estados Unidos podría dejar más espacio —en proveedores, talento y capacidad instalada— para los jugadores asiáticos que llegaron a México a quedarse.
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