China paraliza la carne australiana con un arancel del 55% y administra reservas récord de carne vacuna

Las exportaciones australianas al mercado chino se detuvieron por completo tras la activación del nuevo arancel. Beijing acumula inventarios históricos de carne congelada, promueve la producción doméstica y los traders ya maniobran para reingresar en 2027.

Las exportaciones de carne vacuna australiana a China quedaron completamente paralizadas tras la entrada en vigencia, hace un mes, de un arancel del 55% que se activó al superarse la cuota de importación. El dato llamativo es que el freno abrupto casi no movió los precios internos en el mercado chino, y la explicación está en una política que Beijing viene desplegando con método: la acumulación de reservas estratégicas de alimentos a escala inédita.

Según Murray Davis, gerente regional para la Gran China de Meat and Livestock Australia (MLA), el país asiático dispone de cantidades enormes de inventario: unas 500.000 toneladas de carne brasileña ya almacenadas, a las que se suman las 200.000 toneladas que Australia le vendió en lo que va del año, un volumen que no pudo haberse consumido en su totalidad. Una porción indeterminada de ese stock, explicó el ejecutivo radicado en Shanghái, ingresa a las reservas estratégicas del Estado chino, que construyó instalaciones de almacenamiento gubernamental para granos, aceites y proteína animal con el objetivo de blindar la resiliencia de su cadena de suministro.

Un stock comparable al de la pandemia

El analista Simon Quilty, de Global Agritrends, señaló que el inventario chino de carne congelada importada alcanzó niveles similares a los registrados durante la pandemia de COVID-19, producto del acopio de producto brasileño y australiano que será dosificado en el mercado durante el resto del año. La diferencia con aquel período, aclaró, es que hoy no hay confinamientos y el consumo se mantiene en niveles saludables.

El esquema de cuotas y aranceles chino, en tanto, se extiende a otros orígenes: Brasil está a semanas de agotar su cupo de 1,1 millones de toneladas, tras lo cual sus envíos pagarán un arancel del 67%. Y la presión no termina en China: Australia también está por alcanzar su cuota de 196.000 toneladas con Corea del Sur, lo que activará un arancel del 24% en ese mercado.

Mientras tanto, los exportadores australianos atraviesan semanas de desconcierto buscando destino para unas 100.000 toneladas que quedaron sin comprador. La evaluación preliminar de MLA es que Estados Unidos, Japón, Corea y Filipinas absorberán la mayor parte de ese volumen.

Las maniobras para 2027

Lejos de retirarse, el mercado ya se reacomoda para el próximo ciclo. Según Quilty, China está comprando carne para el año próximo y se espera que los embarques desde Brasil y Australia se reanuden en septiembre para conformar el inventario de 2027. Los novillos libres de hormonas de crecimiento (HGP-free), muy demandados por ese mercado, ya cotizan con una prima de 50 centavos por kilo.

Davis describió las dos estrategias que despliegan los traders. La primera: quienes quedaron atrapados por el arancel están depositando el producto en almacenes aduaneros dentro de China, sin pagar el derecho, con el plan de nacionalizarlo el 1 de enero apostando a que las autoridades les permitan ingresar con arancel cero. La segunda: compradores chinos están adquiriendo grandes volúmenes que dejan almacenados en Australia, para embarcarlos a mediados de diciembre y despacharlos en aduana a comienzos de enero.

La consecuencia previsible, advirtió, es que Australia agote su cuota china incluso antes que este año, cuando llegó hasta mediados de junio: el año próximo podría suceder en abril, mayo o incluso febrero.

El trasfondo: proteger a la ganadería china

La decisión de Beijing de imponer cuotas a varios proveedores, incluidos Australia y Brasil, responde a un objetivo declarado: proteger a su industria ganadera doméstica. Y hay señales de que la política está funcionando. Según Davis, en cualquier supermercado chino se nota hoy una presencia mucho mayor de carne local, ocupando góndolas que hasta hace poco pertenecían al producto australiano o estadounidense. Seguirá habiendo mercado para la carne de Australia, anticipó, pero el reequilibrio en favor de la producción nacional ya está en marcha.

Para lo que resta de 2026, MLA espera que algunas empresas continúen exportando carne enfriada a China pese al arancel del 55%, mediante acuerdos comerciales para repartir el costo entre exportadores, traders, importadores, distribuidores y consumidores finales.

El episodio deja una lección que excede al sector cárnico: la combinación de cuotas, aranceles escalonados y reservas estratégicas le permite a China regular a voluntad el acceso a su mercado de 1.400 millones de consumidores, disciplinar a sus proveedores y proteger su producción interna, todo sin sufrir sobresaltos de abastecimiento. Un manual de estatismo comercial que los países agroexportadores —Argentina incluida— harían bien en estudiar.

 

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