Un gigante chino puso el ojo en el aeropuerto abandonado de La Plata: el plan para convertirlo en polo logístico

El predio de 450 hectáreas, que hoy solo recibe vuelos sanitarios y oficiales, es el corazón de una iniciativa privada de 78 millones de dólares para desarrollar infraestructura de cargas, depósitos, una zona primaria aduanera y un parque logístico. Con una oferta ya presentada y una concesión de unos 30 años en juego, la provincia de Buenos Aires convocará en agosto a una ronda de negocios donde el interés chino promete ser protagonista.

El aeropuerto de La Plata lleva años funcionando muy por debajo de su potencial: hoy solo opera vuelos sanitarios y oficiales. Pero ese letargo podría terminar pronto. Una iniciativa privada propone invertir 78 millones de dólares para transformar el predio en un centro logístico de cargas con infraestructura aeroportuaria modernizada, depósitos, zona primaria aduanera y un parque logístico completo. Y entre los interesados en participar del desarrollo aparece un dato que trasciende lo inmobiliario: un gigante empresario chino, junto a constructoras argentinas, ya expresó su intención de sumarse al proyecto.

El proceso avanza. Según trascendió en la prensa económica argentina, la propuesta ya recibió una oferta formal de una empresa privada, y el gobierno de la provincia de Buenos Aires convocará en agosto a una ronda de negocios para continuar con un esquema que contempla una concesión de alrededor de 30 años.

Una ubicación que explica todo

El atractivo del predio no es casual. Las 450 hectáreas del aeropuerto platense se ubican en un nodo logístico privilegiado: a minutos del Puerto La Plata, de la autopista Buenos Aires-La Plata, de la Ruta Provincial 6 y de la red ferroviaria. Es decir, conexión directa con la salida marítima, el principal corredor vial hacia la Capital Federal y el anillo de circunvalación del Gran Buenos Aires, además del tren. Para cualquier operador de comercio exterior, una combinación difícil de replicar.

El plan de desarrollo prevé dos etapas. La primera estará enfocada exclusivamente en operaciones de carga, con la modernización de la infraestructura existente y la construcción de nuevas pistas aptas para aeronaves de mayor porte, junto con playas operativas y espacios para empresas de transporte, distribución y comercio exterior. La segunda etapa contempla avanzar con una terminal para vuelos comerciales de pasajeros, lo que devolvería a La Plata una conectividad aérea que perdió hace décadas.

El proyecto suma además un componente con impacto directo en la economía regional: una planta de frío destinada al cordón frutihortícola platense, uno de los más importantes del país. La infraestructura permitiría conservar frutas y verduras por más tiempo, reducir pérdidas poscosecha y mejorar las condiciones de comercialización de miles de productores.

El boom logístico que empuja el negocio

El interés por el aeropuerto no surge en el vacío. El comercio electrónico está redibujando el mapa logístico argentino a toda velocidad. Mercado Libre incorporó este año el transporte aéreo a su operación local para abastecer destinos alejados como Ushuaia, Bariloche, Neuquén y Trelew, y ya mueve entre 15.000 y 16.000 paquetes diarios por esa vía, apoyándose en vuelos de Aerolíneas Argentinas, una modalidad que hasta hace poco reservaba para Brasil y México. La empresa no descarta a futuro operar aeronaves con su propia marca, como ya hace en otros mercados de la región.

Las compras internacionales completan el cuadro. El crecimiento de las plataformas del exterior llevó al gobierno argentino a revisar el régimen courier y agilizar el ingreso de envíos, y la Aduana puso en marcha una prueba piloto con Amazon para implementar un sistema de cobro anticipado de impuestos que simplifique la operatoria. Más volumen aéreo, más courier, más e-commerce transfronterizo: exactamente el tipo de demanda que un aeropuerto de cargas a media hora del puerto podría capturar.

La lectura estratégica: otro capítulo del capital chino en la logística argentina

El interés de un gigante chino en el proyecto platense se inscribe en un patrón regional inconfundible. Desde el megapuerto de Chancay en Perú hasta las terminales portuarias y ferroviarias en Brasil, las empresas chinas vienen posicionándose sistemáticamente en los nodos logísticos que conectan a Sudamérica con el comercio global. La infraestructura de cargas es, junto con la minería y la energía, uno de los vectores preferidos del capital chino en la región, porque combina retornos de largo plazo con posiciones estratégicas en las cadenas de suministro.

Para la Argentina, la eventual participación china en el aeropuerto de La Plata plantearía las preguntas de siempre: cuánta presencia extranjera admitir en infraestructura sensible, bajo qué condiciones de transferencia tecnológica y con qué reglas de juego. Pero también una certeza: en un país necesitado de inversión y con un comercio exterior que exige logística cada vez más sofisticada, las 450 hectáreas dormidas de La Plata dejaron de ser un baldío con pista. La ronda de negocios de agosto dirá quién se queda con ellas.

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