Rubio y Wang Yi se reunieron en Manila para encauzar la relación entre Estados Unidos y China

El encuentro de noventa minutos, al margen de la reunión de cancilleres de la ASEAN, sirvió para preparar la visita de Xi Jinping a Washington prevista para septiembre. Ambas partes lo calificaron como pragmático y constructivo, aunque persisten fricciones por Taiwán, el comercio y el mar de China Meridional.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, mantuvieron el 22 de julio una reunión bilateral de aproximadamente noventa minutos en Manila, en el marco de la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN. El encuentro, seguido con atención por las cancillerías de la región, se produjo en un momento en que ambas potencias intentan consolidar el clima de distensión abierto tras la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing, y en medio de un tablero regional cargado de tensiones que van del mar de China Meridional al estrecho de Ormuz.

Un año que Beijing considera bisagra

Según el comunicado difundido por la Cancillería china, Wang Yi definió a 2026 como un año de gran relevancia para el vínculo bilateral, en alusión al encuentro entre Xi Jinping y Trump en Beijing, donde ambos mandatarios fijaron la orientación de una relación estratégica constructiva y estable. Para el canciller chino, ese avance responde a los intereses fundamentales de los dos pueblos y a las expectativas de la comunidad internacional.

Wang sostuvo que la responsabilidad actual de ambas partes es seguir la ruta trazada por los jefes de Estado, eliminar interferencias y superar obstáculos, de modo de traducir el consenso presidencial en acciones concretas en todos los niveles del gobierno y en todos los ámbitos de la relación. En su lectura, la estabilidad estratégica entre China y Estados Unidos favorece la paz mundial, mientras que la interacción constructiva entre ambos países puede aportar una fuerza motriz significativa a la cooperación internacional.

El comunicado chino también dejó constancia de los reclamos de Beijing. Wang expuso ante Rubio la postura oficial de su país frente a una serie de declaraciones y actitudes recientes de Washington que considera negativas, y exigió que Estados Unidos respete los intereses fundamentales de China, se apegue estrictamente al principio de una sola China, gestione de manera efectiva las diferencias bilaterales y atienda las preocupaciones legítimas de la parte china, para que el año de oportunidades en la relación se convierta en realidad.

La lectura de Washington: cooperación y cumbre en septiembre

En la conferencia de prensa posterior al encuentro, Rubio explicó que el principal objetivo de la reunión fue identificar áreas de cooperación bilateral. El secretario de Estado indicó que ambas delegaciones trabajan para asegurar que el viaje del mandatario chino a Washington, previsto para septiembre, resulte muy positivo, y subrayó que sería irresponsable que las dos economías más grandes del mundo carecieran de diálogo.

Rubio
Wang sostuvo que la responsabilidad actual de ambas partes es seguir la ruta trazada por los jefes de Estado, eliminar interferencias y superar obstáculos.

Rubio aclaró a los periodistas que durante la sesión bilateral no se abordaron las recientes acusaciones de Trump sobre una supuesta interferencia electoral china. Sí se discutieron, en cambio, temas comerciales y la postura de Washington sobre Taiwán, un punto en el que el comunicado paralelo de la Cancillería china volvió a exigir el cumplimiento estricto del principio de una sola China y una moderación de las acciones estadounidenses en la región.

Filipinas, el mar de China Meridional y la sombra de Ormuz

El contexto del encuentro no fue menor. Consultado por un reciente altercado entre guardacostas chinos y personal naval filipino, Rubio calificó lo sucedido como una escalada de tensiones que no beneficia a nadie, y reafirmó ante Wang que Estados Unidos cumplirá con sus obligaciones del tratado de defensa con Filipinas, el país anfitrión de la cita ministerial.

Al margen de la agenda con China, el jefe de la diplomacia estadounidense aprovechó sus intervenciones ante medios asiáticos para condenar la postura de Irán en la guerra en curso, y advirtió que Estados Unidos protegerá sus intereses y no permitirá que Teherán controle el estrecho de Ormuz, un corredor vital para el abastecimiento energético de las economías asiáticas.

Un canal que ambos quieren mantener abierto

Más allá de las diferencias, las dos delegaciones coincidieron en calificar el encuentro como pragmático, positivo y constructivo. Acordaron implementar los consensos alcanzados por los presidentes, aprovechar el canal político y diplomático existente y preparar adecuadamente la siguiente etapa de intercambios de alto nivel, con miras a lograr avances sustantivos en una relación estratégica estable entre China y Estados Unidos.

La cita de Manila confirma así una dinámica que se repite desde la cumbre de Beijing: fricciones abiertas en Taiwán, el comercio y el mar de China Meridional, pero una voluntad compartida de blindar el diálogo de alto nivel de cara a la visita de Xi Jinping a Washington, el próximo gran hito de la relación bilateral.

 

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