¿Qué pasa si Milei no viaja a China?

El viaje presidencial a Beijing sigue sin fecha confirmada, mientras la inversión china crece de forma autónoma, el swap vence en agosto y la agenda bilateral acumula expedientes abiertos que ninguna reunión de cancillería puede resolver.

El viaje de Javier Milei a China lleva más de un año siendo anunciado, postergado y reencuadrado. En enero de 2026, Milei confirmó en una entrevista con el periodista Andrés Oppenheimer que se estaba organizando un viaje oficial a China, presentándolo como un giro pragmático tras meses de retórica confrontativa durante la campaña electoral y los primeros tramos de su gestión. La historia registra que ese mismo anuncio ya había sido hecho antes.

El gobierno libertario fue postergando esa visita y luego intentó canjearla por un viaje encabezado por Karina Milei y buena parte del gabinete, que tampoco se concretó. Hoy, a mediados de 2026, el viaje sigue en el limbo diplomático.

Una relación que creció sola

La paradoja de la relación Argentina-China bajo Milei es que la inversión avanzó con independencia de la diplomacia. La apertura económica libertaria, con su reducción de aranceles y desregulación de mercados, generó un entorno que resultó más funcional al capital chino que cualquier acuerdo de cooperación firmado por gobiernos anteriores, en sectores estratégicos como el acero y el aluminio por ejemplo, y en otros como el consumo masivo.

El caso más visible es el del retail. Miniso, la cadena china de productos de consumo cotidiano, abrió su primer local en Buenos Aires en abril de 2026 con una fila de siete cuadras. La empresa proyecta invertir 50 millones de dólares y abrir 100 locales en el país durante los próximos cinco años, con al menos 10 tiendas operativas antes de fines de 2026.

La relación hoy no depende de la vinculación política, pero el comercio está en sus niveles históricos más altos. 

Otro sector estrella es el de los autos chinos. La participación de los vehículos Made In China en el mercado automotor argentino se consolidó fuertemente, llegando a representar cerca del 20% de los patentamientos mensuales en segmentos clave como SUV y vehículos electrificados. Impulsada por una oferta diversificada de unas 14 marcas (entre las que destacan BAIC, BYD, Haval y Chery), la industria asiática dejó de competir únicamente por precio bajo para disputar el liderazgo en tecnología, conectividad y diseño híbrido o eléctrico.

Por otra parte, en la minería, el despliegue es estructural. China realiza inversiones estimadas en 3.383 millones de dólares en siete proyectos de litio en el Noroeste argentino, con operaciones en Jujuy, Salta y Catamarca. La empresa más avanzada es Ganfeng Lithium, que opera el proyecto Cauchari-Olaroz en Jujuy. Desde su entrada en producción en 2023, EXAR —la empresa operada por Ganfeng junto a Lithium Argentina y la empresa pública provincial JEMSE— creció de 6.000 toneladas en su primer año a 25.000 toneladas en 2024, consolidándose como el principal productor de carbonato de litio del país.

En el marco del RIGI ((Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), Ganfeng obtuvo la aprobación para la expansión de Cauchari-Olaroz con una inversión comprometida de 1.241 millones de dólares, convirtiéndose en el único proyecto de capital chino aprobado bajo ese régimen. Hasta abril de 2026, hubo un único rechazo formal en el RIGI: el proyecto presentado por la propia Ganfeng para el yacimiento Mariana en Salta. La dualidad ilustra el estado de la relación: China invierte donde las reglas lo permiten y presiona donde el Estado todavía bloquea.

El viaje a China se anunció y se canceló varias veces. Es difícil ahora vislumbrar si podrá darse en los próximos años.

Asimismo, un récord histórico de cerca de 81.000 viajeros de la región (incluyendo a la Argentina) ingresaron a China en el último tiempo. Este boom de visitantes fue impulsado por políticas que permiten entrar sin visado por hasta 30 días, lo que provocó un salto del 50,5% en la cantidad de turistas. Esto se vio fortalecido por la llegada de gigantes como la aerolínea China Southern, que acaba de anunciar que estará haciendo 4 viajes entre Buenos Aires y Shanghai por semana, con escala en Auckland, llevando la conectividad aérea a niveles nunca antes vistos.

Además, la mayor asistencia de empresarios argentinos a la Feria de Cantón se registró justamente en la edición de 2025, cuando 3.890 compradores del país viajaron a China, marcando un salto interanual del 90%. Esta cifra superó ampliamente a los 2.040 asistentes de la edición previa. Más allá de la distancia Milei-Xi, cada vez más argentinos ven en China a un socio comercial, a un proveedor técnico, a un partner tecnológico.

El swap: la negociación que no para

El núcleo financiero de la relación tiene su propio calendario. El acuerdo de monedas que Argentina mantiene con el gigante asiático desde hace 17 años vence el próximo 6 de agosto, con un entendimiento vigente por unos 130.000 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 19.200 millones de dólares.

Fue ese vencimiento el que llevó al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, a viajar a Shanghai. El funcionario viajó a estuvo en una reunión del Banco de Pagos Internacionales (BIS), aunque el foco de atención real se centró en las negociaciones para dejar encaminada la extensión del swap. El 10 de junio, Bausili se reunió en Shanghai con su par del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, dando un nuevo paso en ese sentido.

Sin embargo, el propio BCRA enfrió las expectativas. Fuentes oficiales de la entidad descartaron anuncios inmediatos: «No esperen que al regreso de Bausili haya novedades con el swap. Quedan todavía dos meses y nunca se cierran con anticipación». Desde el equipo económico consideran que la renovación no debería enfrentar obstáculos, dado el fortalecimiento del diálogo entre ambas instituciones.

El patrón de los gestos postergados

La secuencia entre Buenos Aires y Beijing tiene un patrón reconocible. El giro pragmático de Milei hacia China se produjo después de que Beijing aceptara renovarle el swap. A cambio, el gobierno impulsó la salida de los dos funcionarios que habían defendido el derecho de autodeterminación de Taiwán —Omar De Marchi y Diana Mondino—, considerada una línea roja para Beijing.

Sin embargo, con el retorno de Trump a la Casa Blanca, Milei ensayó un nuevo giro y volvió a tomar distancia de China, ordenando suspender la visita de Karina Milei a Beijing. A este patrón se sumó en enero de 2026 un decreto que endureció las condiciones para que empresas como las chinas, con participación estatal, intervengan en licitaciones en Argentina, lo cual fue inequívocamente interpretado como un gesto hacia Washington.

Pero como dicen, el que avisa no traiciona. Ya Milei había puesto en marcha una política contraria a China cuando formalizó la renuncia de Argentina a integrar el bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) el 29 de diciembre de 2023, dejando en claro que su alineación con Beijing no iba a ser ejemplar durante su mandato.

Igualmente, de no darse el viaje este año, es difícil evaluar si desde el gobierno argentino piensan siquiera en hacerlo en 2027, cuando Milei tendrá que enfrentar elecciones presidenciales. En ese contexto, un acercamiento a China sería probablemente indeseable si el «león» intenta demostrar que su espíritu intransigente sigue intacto.

La agenda abierta que el viaje debería cerrar

Si el viaje se concretara, tendría que abordar al menos tres expedientes que ninguna reunión técnica puede resolver.

El primero son las represas de Santa Cruz. Las obras llevan invertidos unos 1.850 millones de dólares desde 2015, de los 4.714 millones presupuestados, con la construcción paralizada desde noviembre de 2023. La represa Jorge Cepernic tiene un avance del 42% y la Néstor Kirchner apenas un 20%. La firma de la Adenda XII, que actualice montos y reconozca costos pandémicos, sigue pendiente.

El segundo es el CART. El Radiotelescopio Chino Argentino, un proyecto de 32 millones de dólares en San Juan que iba a ser el mayor de su tipo en América Latina, permanece frenado: el Gobierno no renovó el convenio vencido en junio de 2024 y bloqueó en Aduana el ingreso del equipamiento enviado desde China.

El argumento oficial fue que los envíos presentaban irregularidades y que ninguna autoridad china relevante se hizo cargo de ellos. Al mismo tiempo, la presión de Washington sobre la infraestructura espacial china en la región (que para Estados Unidos tiene doble uso científico-militar), pesa sobre cualquier decisión que destrabe el proyecto.

China realiza inversiones estimadas en 3.383 millones de dólares en siete proyectos de litio en el Noroeste argentino, con operaciones en Jujuy, Salta y Catamarca.

El tercero es lo que el viaje probablemente no incluirá. Xi Jinping difícilmente ponga sobre la mesa las «piedras en el zapato» que vienen complicando la relación: el proyecto nuclear de CNNC por la construcción de Atucha III, cancelado definitivamente por el gobierno libertario con contratos con el Estado ya firmados, ni los pliegos de la reciente licitación de la hidrovía que impidieron la participación de empresas chinas. Esos expedientes no tienen solución diplomática inmediata: son definiciones de política doméstica que Argentina tomó en función de su alineamiento con Estados Unidos. Pero son también gestos que China toma como señales, y que la lleva a preguntarse ¿somos realmente bienvenidos en el mercado argentino?

Decididamente, en algunos sectores China hizo apuestas que no ha podido cobrarse. Y hoy, muchas de sus empresas estatales de construcción e ingeniería están dejando la Argentina para mudarse a otros mercados más activos en la region, mientras que en Argentina la obra pública al momento es casi inexistente por falta de aportes del Estado para el desarrollo de grandes obras hídricas, eléctricas, etc; De allí que hoy sean las empresas privadas chinas las que lideran la presencia del gigante asiático, cuando hace 10 años atrás se trataba, en su mayoría, de firmas como CMEC, GEZHOUBA, CRCC, CRECC, todas estatales.

Un encuentro que va a esperar en darse

La lógica indica que un encuentro presidencial entre Milei y Xi Jinping, de producirse sin la preparación adecuada, sería más un acto simbólico que una instancia de acuerdo. Pero más, que nada, sería una oportunidad mal aprovechada. Sin objetivos claros, es preferible que no suceda.

La política exterior de Milei está evidenciando una evolución desde posiciones ideológicas rígidas hacia un pragmatismo calculado que reconoce las limitaciones y oportunidades de la posición internacional argentina. Pero ese pragmatismo tiene un límite: la subordinación al eje Trump condiciona cuánto puede ceder en temas sensibles como infraestructura, investigación espacial o energía nuclear.

Beijing, por su parte, observa la relación con una perspectiva diferente. La inversión privada china crece de forma autónoma, el swap se negocia técnicamente, Miniso llena shoppings , BYD y BAIC lideran el mercado de autos eléctricos y Ganfeng extrae litio. La visita presidencial no es para China una condición de supervivencia del vínculo: es un reconocimiento simbólico de paridad que Xi Jinping puede aguardar con paciencia.

Es cierto que gobiernos anteriores de Argentina nos llevaron a pensar que si no hay acercamiento político con el Partido Cominista Chino entonces no puede haber intercambios económicos significativos. Pero ahora, queda demostrado que esto no es así.

Por eso, si Milei no viaja a China, no pasa nada. El vínculo con el gigante asiático se construye a través de otros actores diariamente, entre lo político, el sector privado e instituciones de los negocios, la educación y la cultura. Aunque, al no confirmar el viaje, el presidente argentino deja pendiente la única instancia que podría convertir una relación funcional pero asimétrica -el comercio bilateral de Argentina con China es fuertemente deficitario, registrando saldos negativos históricos que superan los USD 100.000 millones acumulados desde el año 2008-, en una asociación con agenda propia, y con identidad propia más allá del alineamiento con Estados Unidos.

Y con el swap venciendo en agosto, se podría entender que esa postergación tiene cada vez menos margen para ser indolora. De cualquier manera, China ve en Argentina un partner de largo plazo, y se espera que siga apoyando financieramente a su socio sudamericano más allá de los vaivenes políticos que le presenta la actual administración libertaria. Por ello, no es de extrañarse que el vínculo comercial siga creciendo, y que Milei termine su mandato sin  estrechar manos con Xi Jinping en Beijing.

Comparte

spot_img

Popular