La representación diplomática china en Buenos Aires emitió un comunicado en el que denuncia una «campaña de desinformación» sobre la supuesta interferencia de Beijing en elecciones extranjeras. El pronunciamiento local replica la respuesta global del gigante asiático a las acusaciones lanzadas por Donald Trump desde la Casa Blanca.
La escalada retórica entre Washington y Beijing por la supuesta injerencia electoral china sumó este fin de semana un capítulo argentino. La Embajada de China en Buenos Aires difundió el sábado una declaración de su portavoz en la que rechaza «las afirmaciones erróneas relativas a la supuesta interferencia en las elecciones de otros países», a las que califica como «una nueva campaña de desinformación, plagada de mentiras y falacias».
Según el comunicado, difundido en español a través de las redes oficiales de la legación diplomática, el objetivo de esas acusaciones es «difamar maliciosamente la imagen de China y del Partido Comunista de China», así como «avivar la retórica secesionista de Taiwán, con argumentos que ignoran los hechos históricos y confunden el bien del mal». El texto reafirma la posición tradicional de Beijing sobre la isla: «Taiwán es una provincia de la nación china, es un asunto interno que no admite ningún tipo de intromisiones externas».
La embajada sostiene que China «siempre se ha adherido al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países y no tiene interés en interferir en elecciones ajenas», y contraataca señalando que «el mundo puede observar quién es el que se entromete constantemente en los asuntos internos de otros, abusa de la tecnología para vigilar y robar información de forma arbitraria, y lleva a cabo ataques cibernéticos sistemáticos a escala planetaria». El comunicado cierra con una frase de tono inusualmente coloquial para el género diplomático: «Aconsejamos a las partes implicadas que pongan fin a este juego aburrido de inventar denuncias de la nada y dejen de difundir desinformación que desorienta a la población».
Declaración del portavoz de la Embajada de China en Argentina sobre las afirmaciones erróneas relativas a la supuesta interferencia en las elecciones de otros países pic.twitter.com/NJxs57lCqo
— Embajada de China en Argentina (@ChinaEmbArg) July 18, 2026
Argentina
El pronunciamiento de la representación china en Buenos Aires tiene un contexo. El jueves por la noche, en un mensaje emitido en horario estelar desde la Casa Blanca, Donald Trump denunció una supuesta interferencia de China en las elecciones estadounidenses, y afirmó que información de inteligencia mostraba intentos de Beijing de influir en los comicios de 2020, que él perdió frente al demócrata Joe Biden, incluida la fabricación de documentos falsos para facilitar votos ilegales.
En el mismo discurso, el mandatario aseguró que China había obtenido ilegalmente datos de millones de votantes. Sin embargo, los documentos citados por la Casa Blanca describen acusaciones no verificadas y evaluaciones internas que cuestionaban la fiabilidad de algunas fuentes, y las propias agencias de seguridad estadounidenses habían descartado años atrás que actores extranjeros hubieran alterado los resultados electorales.
El contexto político doméstico es clave: las acusaciones llegan a pocos meses de elecciones legislativas que podrían resultar complicadas para el Partido Republicano, y Trump aprovechó el discurso para cuestionar la confiabilidad del sistema electoral de su país, arremeter contra el voto por correo, vincular la inmigración irregular con la seguridad electoral y presionar al Congreso en favor de una reforma electoral.
Ecos desde la capital china
La respuesta de Beijing fue inmediata y en cascada. El viernes, el portavoz de la Cancillería china Lin Jian declaró que Beijing «no tiene ningún interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos» e instó a Washington a contribuir al desarrollo de las relaciones bilaterales en lugar de «usar a China como tema de campaña electoral».
Lin calificó las afirmaciones de Trump como «pura invención» y «una campaña de difamación malintencionada», y devolvió la acusación preguntando quién es el que interviene con frecuencia en los asuntos internos de otros países y quién ha llevado a cabo una vigilancia indiscriminada de gobiernos, empresas y ciudadanos de todo el mundo. Antes había hablado Liu Chang, portavoz de la embajada china en Washington, quien aseveró que «China nunca ha interferido ni interferirá en las elecciones presidenciales de Estados Unidos».
Una agenda bilateral cada vez más cargada
La declaración de la embajada en Buenos Aires reproduce esa misma matriz argumental —negación categórica, acusación de vigilancia y ciberataques, denuncia de «doble rasero»— pero con un elemento adicional que las respuestas de la Cancillería no enfatizaron: la conexión con Taiwán. Que la representación en Argentina haya elegido subrayar el componente taiwanés sugiere que Beijing lee esta ofensiva comunicacional también en clave de contención regional, en un momento en que la disputa por los reconocimientos diplomáticos en América Latina sigue abierta.
El episodio agrega tensión a una agenda bilateral cargada: el presidente chino, Xi Jinping, tiene prevista una visita a Estados Unidos a fines de septiembre, y el vocero de la Cancillería evitó precisar si las declaraciones de Trump tendrían implicancias sobre ese viaje. Beijing, por su parte, ha negado reiteradamente acusaciones anteriores de injerencia electoral e interferencia política formuladas por diversas naciones occidentales, incluidas Australia, Canadá y el Reino Unido, además de Estados Unidos.
Para la Argentina, el comunicado es un recordatorio de su propio valor geopolítico y de que la competencia estratégica entre las dos principales potencias ya no se dirime solo en Washington y Beijing: también se libra, comunicado a comunicado, en las cuentas oficiales de las embajadas en todo el mundo.

