El anuncio del presidente estadounidense llegó un día después de la reunión de noventa minutos entre Marco Rubio y Wang Yi en Manila, al margen de la cita de cancilleres de la ASEAN. Ambas diplomacias trabajan para blindar la cumbre en Washington, aunque persisten fricciones por Taiwán, el comercio y el mar de China Meridional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves que recibirá a su par chino, Xi Jinping, el 24 de septiembre en Washington, y adelantó que la inteligencia artificial será uno de los ejes centrales de la conversación. «El presidente Xi viene el 24 de septiembre, y hablamos de eso cuando estuve en Beijing, y volveremos a hablarlo», señaló el mandatario, en referencia a la cumbre que ambos líderes mantuvieron a comienzos de año en la capital china, donde Trump extendió la invitación a la Casa Blanca.
El anuncio no llegó en el vacío: apenas un día antes, el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, habían mantenido una reunión bilateral de aproximadamente noventa minutos en Manila, en el marco de la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN, con el objetivo explícito de preparar el terreno para que la visita de Xi resulte, en palabras del propio Rubio, «muy positiva».
La inteligencia artificial entra en la agenda presidencial
La confirmación de que la IA ocupará un lugar destacado en la cumbre de septiembre añade una capa tecnológica a una relación bilateral dominada hasta ahora por el comercio, Taiwán y la seguridad regional. La competencia entre Washington y Beijing por el liderazgo en inteligencia artificial —desde los semiconductores avanzados hasta los grandes modelos de lenguaje— se ha convertido en uno de los terrenos más sensibles de la rivalidad estratégica, y el hecho de que ambos presidentes la hayan discutido ya en Beijing y vuelvan a hacerlo en Washington sugiere que las dos capitales buscan establecer algún marco de entendimiento en un área donde hoy prima la desconfianza.
Manila, la antesala de la cumbre
En la conferencia de prensa posterior a su encuentro con Wang, Rubio explicó que el principal objetivo de la reunión fue identificar áreas de cooperación bilateral, y subrayó que sería irresponsable que las dos economías más grandes del mundo carecieran de diálogo. El secretario de Estado aclaró que durante la sesión no se abordaron las recientes acusaciones de Trump sobre una supuesta interferencia electoral china, aunque sí se discutieron temas comerciales y la postura de Washington sobre Taiwán.
Del lado chino, el comunicado de la Cancillería definió a 2026 como un año de gran relevancia para el vínculo bilateral, en alusión a la cumbre de Beijing, donde ambos mandatarios fijaron la orientación de una relación estratégica constructiva y estable. Wang sostuvo que la responsabilidad actual de ambas partes es seguir la ruta trazada por los jefes de Estado, eliminar interferencias y superar obstáculos, de modo de traducir el consenso presidencial en acciones concretas en todos los niveles del gobierno.
El canciller chino también dejó asentados los reclamos de Beijing: exigió que Estados Unidos respete los intereses fundamentales de China, se apegue estrictamente al principio de una sola China, gestione de manera efectiva las diferencias bilaterales y atienda las preocupaciones legítimas de la parte china, para que el año de oportunidades en la relación se convierta en realidad.
Tensiones que rodean el deshielo
El contexto regional del encuentro de Manila estuvo lejos de ser sereno. Consultado por un reciente altercado entre guardacostas chinos y personal naval filipino, Rubio lo calificó como una escalada de tensiones que no beneficia a nadie, y reafirmó ante Wang que Estados Unidos cumplirá con sus obligaciones del tratado de defensa con Filipinas, el país anfitrión de la cita ministerial.
Al margen de la agenda con China, el jefe de la diplomacia estadounidense aprovechó sus intervenciones ante medios asiáticos para condenar la postura de Irán en la guerra en curso, y advirtió que Washington no permitirá que Teherán controle el estrecho de Ormuz, un corredor vital para el abastecimiento energético de las economías asiáticas.
Cuenta regresiva hacia el 24 de septiembre
Más allá de las diferencias, ambas delegaciones coincidieron en calificar el encuentro de Manila como pragmático, positivo y constructivo, y acordaron implementar los consensos presidenciales, aprovechar el canal político y diplomático existente y preparar la siguiente etapa de intercambios de alto nivel.
Con fecha confirmada y la inteligencia artificial ya instalada en la agenda, la visita de Xi Jinping a Washington se perfila como el gran hito de la relación bilateral en lo que resta del año: una cumbre que pondrá a prueba si el deshielo iniciado en Beijing puede sobrevivir a Taiwán, al comercio y a la competencia tecnológica.


