China importó carne vacuna en junio a un ritmo superior al que permite su propio sistema de cuotas y la Argentina queda mejor posicionada que sus competidores

Ingresaron 246 mil toneladas en el mes y 1,53 millones en el primer semestre, un 17% más que un año atrás. Con Brasil y Australia ya con sus cupos agotados y varios proveedores que no llegarán a los suyos, la Argentina es el único abastecedor de carne que va camino a completar su asignación sin excederla, en un mercado donde los precios están cerca de máximos históricos.

El apetito chino por la carne vacuna no da señales de moderarse. En junio ingresaron al mercado chino 246 mil toneladas, un volumen que superó los registros de marzo a mayo y también el de junio de 2025. Con eso, el acumulado del primer semestre llegó a 1,53 millones de toneladas, un 17% por encima del período comparable del año pasado.

El dato relevante, sin embargo, no está en el crecimiento sino en la aritmética que ese crecimiento vuelve insostenible. Las cuotas que el gobierno chino estableció para 2026 suman 2,688 millones de toneladas, de modo que el ritmo de los primeros meses corrió por encima de lo que el propio esquema permite sostener hasta diciembre. La desaceleración de la segunda mitad del año no es una hipótesis: está inscripta en el mecanismo.

Brasil y Australia llegaron al techo

La compresión ya empezó a manifestarse entre los grandes proveedores. Brasil, primer abastecedor del mercado chino, agotó su cupo. Australia, tercero en el ranking, también, lo que la obligó a reducir sus embarques ya en junio.

El caso brasileño ilustra la magnitud del ajuste que viene. Brasil colocó volúmenes muy importantes durante el semestre y amplió su participación hasta un promedio del 57%, diez puntos más que un año atrás, con un pico del 60% en junio. Si se le suman los embarques de mayo y junio que deberían estar pasando aduana en julio y agosto, el margen que le queda antes de tener que pagar el arancel extracuota del 67% —directamente inabordable en términos comerciales— es mínimo. Razonablemente, no debería estar enviando más carne desde este mismo mes. Y los datos lo confirman: en la tercera semana de julio sus embarques de carne vacuna cayeron con fuerza.

En el otro extremo del tablero están los proveedores que no llegarán a completar sus asignaciones: Estados Unidos, Nueva Zelanda y, con alta probabilidad, Uruguay.

carne
Argentina es el único abastecedor que va camino a completar su asignación sin excederla, en un mercado donde los precios están cerca de máximos históricos.

El lugar argentino en la ecuación

En ese contexto, la Argentina ocupa una posición singular. Viene proveyendo a un ritmo muy compatible con su cuota anual, lo que la convierte en el único abastecedor que la alcanzaría sin excederse: no dejó volumen sin usar como Estados Unidos o Nueva Zelanda, pero tampoco quemó su cupo en el primer semestre como Brasil y Australia. Es, en términos prácticos, el único proveedor con margen para embarcar en la segunda mitad del año sin enfrentar el muro arancelario del 67%.

Las perspectivas para las colocaciones argentinas, por lo tanto, resultan muy interesantes. La escasez relativa de oferta habilitada en un mercado que sigue demandando debería traducirse en mejores condiciones de negociación para los exportadores locales, justo cuando la Argentina viene de marcar el junio de mayor volumen exportado en 56 años.

Precios cerca de los máximos de la serie

El cuadro se completa con la evolución de los valores, que ya venían firmes antes de que empezara el ajuste de oferta. El precio medio de la carne congelada sin hueso en junio se ubicó en 7.150 dólares por tonelada, un nivel que empata el registro de septiembre de 2022 y que solo es superado por el cuatrimestre mayo-agosto de ese mismo año, los máximos de toda la serie histórica.

La compresión del abastecimiento importado que se avecina deberá reflejarse necesariamente en los valores de compra. Con Brasil y Australia fuera de juego, con varios proveedores incapaces de completar sus cupos y con una demanda china que no muestra signos de retracción, la presión sobre los precios apunta al alza sobre niveles que ya son altos.

Lo que revela el sistema de cuotas

Vale detenerse en el instrumento, porque dice bastante sobre cómo Beijing administra su seguridad alimentaria. El esquema de cuotas con un arancel extracuota prohibitivo del 67% le permite al gobierno chino fijar por anticipado el volumen total de carne importada que ingresará al país, distribuirlo entre orígenes y, al mismo tiempo, proteger a su propia ganadería de una avalancha de producto extranjero que hunda los precios internos.

Es la misma lógica de amortiguador que China aplica en granos y en carne de cerdo: dejar que el mercado abastezca dentro de parámetros previamente definidos, y conservar en manos del Estado la definición de esos parámetros. Para los proveedores sudamericanos, la consecuencia es que la competitividad ya no alcanza por sí sola: hay que administrar el cupo con criterio, porque quemarlo temprano equivale a quedarse afuera del segundo semestre.

En ese juego, esta vez, la Argentina midió mejor los tiempos que sus vecinos. La cuestión de fondo es si esa administración prudente fue una decisión estratégica o simplemente el reflejo de una capacidad exportadora que todavía no alcanza para desbordar el cupo asignado.

 

Comparte

spot_img

Popular